Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Cine y Literatura’

El lector y el espectador de El Halcón Maltés deben hoy recordar cuándo se publicó la novela de Dashiell Hammett (1930) y se estrenó la película que inauguraba la carrera de director del mítico John Huston (1941), para emitir una opinión más ajustada. El caso es que la versión cinematográfica calca el texto de Hammett salvo en el final, donde omite cierto juicio moral de uno de los personajes al protagonista, el detective Sam Space. Para quienes no conozcan la célebre historia, El Halcón Maltés cuenta la investigación que este hombre, con un carácter irónico y una misoginia apabullante, realiza tras el encargo de una mujer de encontrar a su hermana pequeña, huida con un hombre. En la intriga surge el halcón maltés, una escultura de oro y brillantes que es el centro de un inmenso lío que convierte la narración (y por ende el guión) en

imagen de la portada del libro El halcón maltés, del escritor Dashuell Hammet y editado por Alianza.

Portada de El halcón maltés, de Dashiell Hammet, editado por Alianza.

un exceso enrevesado de giros que parece convertirse en una comedia de enredo, si no fuera porque el humor no aparece por ninguna parte. El continuo uso por parte de Sam Space de las palabras “cariño” y “encanto” para todas las mujeres con las que trata se vuelve insoportable. En cuanto a la versión cinematográfica resulta interesante el ambiente sórdido y, sobre todo, los planos que utiliza Huston para destacar el papel de uno de los personajes secundarios, Kasper Gutman, interpretado por Sydney Greenstreet y que fue nominado a un Oscar (igual que la película y el guión).  En mi modesta opinión, ni el libro ni la película aguantan el paso del tiempo, aunque para muchos supongo que lo que pongo aquí por escrito será un auténtico sacrilegio.

 

Read Full Post »

Al hijo de J.R.R. Tolkien, Christopher Tolkien, no le gustan las adaptaciones cinematográficas de El Señor de los Anillos. Si con la primera novela creí que su opinión era un poco puntillosa, con Las Dos Torres, segunda película y libro, debo darle la razón. Porque en este caso, la adaptación de Peter Jackson se centra en la acción que dota de espectacularidad cinematográfica y comercial de la batalla, en detrimento de varios elementos filosóficos que incorpora la obra de Tolkien, quizás el más importante el respeto al medioambiente. Porque la figura de los Ents, la raza antigua de los pastores de árboles, protagoniza una de las líneas argumentales más hermosas del libro de Tolkien, en la que se reflexiona sobre los atentados cometidos contra la Naturaleza por el hombre y sus terribles consecuencias para multitud de especies. Tampoco los orcos son demasiado bien tratados por Jackson y, aunque sean los malos, el escritor los dota de lenguaje y raciocinio, en contra de la brutalidad ignorante con la que los tiñe – la fealdad sí es común -el director de cine. También el personaje de Samsagaz Gamyi protagoniza muchas más páginas que fotogramas. En resumen y para no cansarlos, en esta segunda parte de El Señor de los Anillos vale más la pena sentarse a disfrutar del libro que de la película.

Fotograma de la raza de los Ents en acción en la versión cinematográfica de Las Dos Torres. Extraída de lacompania.net.

Fotograma de la raza de los Ents en acción en la versión cinematográfica de Las Dos Torres. Extraída de lacompania.net.

Read Full Post »

No hace falta ser un fanático de El Señor de los Anillos para apreciar la grandeza de este libro (que no trilogía, pues se editó en tres volúmenes por cuestiones de la economía de posguerra en la Europa de los años cincuenta), creada por el escritor británico y filólogo J.R.R.Tolkien. El también profesor creó un mundo complejo, con sus pueblos, tradiciones, razas e idiomas, una realidad difícil de aprehender, por lo que es interesante también conocer los entresijos de su escritura y de las diferentes ediciones, en las que los correctores se empeñaron en cambiar palabras del autor sin advertir que no correspondían al inglés de la época sino a otro lenguaje que había cobrado vida a través de los dedos de Tolkien. Análisis de esta obra hay muchos, pero, por recomendarles alguno, es loable el trabajo, en colaboración con el hijo y albacea del escritor, Christopher Tolkien, la Guía de Lectura elaborada por Wayne G. Hammond y Christina Schull.

El primero de los libros publicado fue el denominado La Comunidad del Anillo y Tolkien les dejó el camino muy fácil a quienes acometieran en la posteridad su adaptación cinematográfica. Bellas ilustraciones, mapas y una narrativa sorprendentemente visual para la época, que facilita la inmersión del lector en la leyenda, tal como la ideó su autor, del grupo de nueve seres que ha de salvar al mundo de la oscuridad y los poderes maléficos del Anillo Único.

De ahí que la película dirigida por Peter Jackson y que en España se estrenó, con el mismo nombre que el libro, en 2001, sea muy similar a la narración de Tolkien, con la salvedad de transformar la frase y media que gira en torno a Arwen, la noble elfa interpretaba por Liv Tyler, en un personaje con presencia y acciones (que no coinciden con las de la novela) en esta primera película sobre el libro. En general, la versión cinematográfica adapta los personas e historias demasiado a nuestra realidad, cunado Tolkien creó un mundo con su propio imaginario colectivo. También deberíamos decir algo sobre el destino de uno de los protagonistas principales pero, para no incurrir en spoilers sobre el análisis de la segunda parte, mejor esperaremos a una nueva entrada en el blog. Que disfruten de libro y película.

 

Read Full Post »

El periodista estadounidense John Grogan alcanzó la fama en su país con las memorias de su familia, integrada por una mujer, también periodista, tres niños y un perro: Marley.  La joven pareja de profesionales liberales decidió adoptar un cachorro de labrador como forma de ralentizar las ganas de ser padres y aguantar un tiempito como felices recién casados. Pero el perro resultó ser más travieso de lo que esperaban y los sumergió en un mundo cargado de constantes aventuras que no siempre traían buenas consecuencias para el mobiliario de la casa, el jardín o algún vecino y transeúnte ocasional. Marley y yo fue un éxito de ventas muy merecido y un libro que consigue que, tanto si tienes perro o no (aunque mucho más si vives con un peludo) sueltes carcajadas a diestro y siniestro, hasta asustar, con toda probabilidad, a los miembros de tu familia. Sonrisas, carcajadas y alguna lágrima (bueno, bastantes), porque la historia de Marley es real y la vida es una tragicomedia.

Marley y yo

El éxito internacional les llegó a Grogan y a Marley con la versión cinematográfica, traducida al español de forma inexplicable como Una pareja de tres y que es una visión edulcorada y superficial de la evolución de pareja que el periodista cuenta en el libro hasta convertirse en una familia numerosa. Nada refleja la película de la difícil conciliación familiar, del trauma del aborto, o de los complicados traslados del domicilio familiar que sí analiza, con un sentido del humor que hace pensar que Marley cayó en la casa adecuada, John Grogan. El largometraje no muestra algunas de las anécdotas más divertidas del perro, pero sí convierte la historia en un melodrama doloroso al final, donde se demuestra, una vez más, que una imagen vale más que mil palabras. Si quieren, vean la película, pasarán un buen rato (y también uno muy malo), pero, sobre todo, busquen el libro y léanlo, porque es una fuente eterna de sonrisas y lágrimas peludas, que querrán recordar o contarle a los pequeños que los rodeen y a las mascotas con las que tengan la suerte de convivir.

 

 

Read Full Post »

¿¡No va y me dice que para qué me manda su bio, si lo conozco más que su madre!? Aunque su afirmación es falsa -nadie mejor que una madre-, ese es Leo, JLeoncioG cuando se pone serio, y en este blog es un tipo serio. Tanto, que es uno de sus creadores. Administra a cuentagotas sus sonrisas ¡y mira que le favorecen!, pero basta que se lo digas para que se ponga más serio aún. Yo creo que en el fondo es un bonachón que le gusta generar intriga, pero eso no se lo he dicho nunca, así que, por favor, no se vayan de la lengua. En realidad, Leo milita en la fanfarronería y luego se le va con dos boberías, una buena charleta y, por qué no, una cervecita o un vaso de vino.

Leo

Leo (foto robada de su Facebook; sonriendo, claro está).

Conozco a pocos apasionados de la literatura, el cine y el oficio de informar (el auténtico) como Leo.  Él me dijo una vez, seguro que en un momento de hartazgo laboral, que a él el trabajo solo le daba de comer, que sus verdaderas aficiones las realizaba en su tiempo libre. Yo no lo creí entonces ni lo creo ahora: sé de sobra que lleva el gen de la información en sus venas y disfruta con ello.

No recuerdo exactamente el día en que lo conocí, pero desde entonces lo tengo siempre entre mis mejores amigos. Trabajamos juntos, compartimos ese amor por el oficio -aunque ahora no nos dediquemos profesionalmente al periodismo puro y duro- y, lo más importante para mí, he aprendido muchas cosas con él. Leo resume parte de sus inicios en el siguiente párrafo que no voy a manipular, of course, porque, ya saben, quién soy yo para hacerlo. (Aquí también se pone serio el chico… lean, lean…)

Una cámara Konika de 35mm y tres lentes fueron suficientes para darme cuenta de que lo que yo quería era comunicar cosas a la gente. Con imágenes o con palabras. La vida me sacó del circuito del aprendizaje y transité por un atajo profesional durante varios años. De aquí a allí trabajé como ferretero, vendedor de ropa, representante, repartidor de donuts, portero de un teatro, acomodador…. Luego, espoleado por el interés por la literatura dediqué 7 años de mi vida a sacar una carrera de 4. Y recién terminado ese proceso me abrieron las puertas en el mundo audiovisual: empecé como ayudante de producción, luego como regidor de plató, guionista, de ahí pasé a las redacciones porque igual proponía mejor palabras que imágenes y así hasta que la crisis me golpeó, de los primeros, y me mandó al paro.

Me convertí en freelance, maestro de todo y oficial de nada: corrector de estilo, redactor de notas de prensa, gestor cultural, editor de trabajos de fin de carrera y de tesis doctorales de doctores poco hábiles en el mundo de la redacción, etc. Hasta que una llamada me dio la oportunidad de compartir las cosas que he aprendido en todo este tiempo, y me convertí en profesor universitario. Mientras, no he hecho más que estar siempre [en] medio.

Amén. Yo solo quiero añadir que es de la Villa, de la Muy Noble y Leal, como Carlospu. A Leo lo puedes poner a hacer cualquier cosa, que lo hará con interés. Y, con práctica, hasta sobresaldrá. Ponlo a observar estrellas, a freír huevos, a escribir un reportaje, a diseñar una alfombra en el Corpus Christi, a presentar un libro, a ser padre… Todo lo hace bien. Si ya sonriera más sería la bomba.

PD: me debes una visita, Leo, y lo sabes 😉

Read Full Post »

Enric Marco fue presidente de la Amical de Mathausen, con sede de Barcelona. Lo fue porque había estado en un campo de concentración nazi y reivindicó en las épocas de auge de la memoria histórica en España la presencia de las víctimas de nuestro país en el horror de aquellos lugares. El problema es que Marco nunca padeció esa mala suerte, sino que recaló en Alemania como trabajador voluntario del régimen de Franco y allí pasó algunos meses en la cárcel, por un supuesto delito de traición del que salió inocente. En el libro El impostorel escritor Javier Cercas relata la historia de este hombre que vivió los horrores de la Guerra Civil Española, la posguerra y una Guerra Mundial y que, pese a los ingredientes que ya presienten una vida impresionante, decide inventarse otra existencia que lo saque del enjambre de la mayoría que dice “sí” para sobrevivir. Pero Cercas no juzga, dice que sólo intenta entender y, de hecho, se convierte en un protagonista más de la novela al contar al lector las dudas que le asaltaron al decidir escribir el libro. El escritor recaba toda la información que puede, tanto en España como en Alemania, de la vida de Enric Marco y, entre textos, conversaciones y fotografías, más de ochenta horas de las grabaciones de Santiago Fillol y Lucas Vermal, creadores del documental Ich Bin Marco, que recoge la experiencia del viaje que realizó Marco a Alemania dos años después de que el historiador Benito Bermejo destapara el fraude del presidente de la Amical que nunca había sido víctima de un campo de concentración. Cercas va más allá y trata de dilucidar qué hay de ficción y de realidad en cada uno de sus datos biográficos, porque Marco se declaró luchador incansable contra el franquismo y llegó a ser presidente de la CNT de Cataluña y del resto del país.  Para Cercas, con la llegada de la democracia, Marco no soportó la idea de haber pertenecido a la mayoría y quiso inventarse una existencia de héroe. Me pregunto si muchos de nosotros, en la misma situación, con la vergüenza de los muertos que sí fueron capaces de decir que no, enterrados en tumbas sin nombre, no hubiéramos decidido hacer lo mismo. Sobrevivir siempre parece tener un precio.

A Enric Marco no le ha gustado el libro, lo que era previsible, tal como cuenta en esta amplia entrevista en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER.

Read Full Post »

Lo suyo, en una seria confrontación entre literatura y cine, hubiera sido comparar la novela de Mary Shelley Frankestein con la versión cinematográfica, por ejemplo, de Kenneth Branagh (quizás, por cierto, la única que se acerca de forma fiel el trasfondo amoroso de la novela de Shelley, entre una de las protagonistas y el “monstruo”). Pero, lo cierto, es que cada vez que pienso en este mito me acuerdo de El jovencito Frankenstein, una revisión en clave de comedia de la historia, que me hizo pasar muy buenos ratos en aquellos años setenta. Con uno de los cómicos estadounidenses de la época, Gene Wilder, protagonista de las películas No me chilles que no te veo o No me mientas que te creo, y la dirección de Mel Brooks  y bastante alejada del concepto de humor elaborado e inteligente, El jovencito Frankenstein convertía el terror en carcajada. Se trata de una de esas películas que no me canso de ver, aunque no tenga un Oscar, no sea sesuda o conquiste al espectador con grandes alardes técnicos. Esta comedia cumple con una de las funciones básicas del cine, entretener y divertir. A veces, no se necesita nada más para pasar una buena tarde.

Un muy buen rato aportará también la lectura de la novela, una historia que apunta a las vísceras de lectores de cualquier siglo, la resurrección de los muertos, la vuelta a la vida, la inmortalidad. El enfrentamiento entre la ciencia y la ética sí puede evolucionar según los cambios que se produzcan en la sociedad pero la fuente de la eterna existencia siempre será el tesoro más buscado y aquel científico que la encuentre seguro que vivirá como eterno millonario…

 

 

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: