A la mierda lo «zen»

Hace tiempo que, cuando alguien me pregunta que qué quiero hacer en el futuro o cuál es mi siguiente proyecto, le contesto que quiero tener paz interior, tres cabras, tres ovejas y vivir de vender mi propio queso. Todo muy zen.

La opción B es tener tres gallinas y vivir contemplándolas. Por supuesto, no va en serio (me refiero a lo de vivir de vender mi propio queso, no me salía bien ni el requesón aquel que hacíamos en el cole como experimento), pero sí que siento que, cada vez más, la naturaleza me llama y me aporta algo que no sabía que necesitaba.

Inciso:

Me planto ante el «lienzo» del wordpress, con sus bloques y sus espacios en blanco, sus miles de opciones de edición, y siento lo efímero de todo (qué barbaridad) y la necesidad de levantar el trasero de la silla y salir a ver un poco de verde.

Fin del inciso.

Es como si todo cobrara sentido.

Luego recuerdo que puedo permitirme el lujo de sentir esta conexión con la naturaleza porque tengo mis necesidades básicas cubiertas. Si me faltaran el alimento o la salud iba yo a estar así. O si tuviera frío (odio el frío, ¡el frío que yo pasé en mi época de estudiante, qué pesadilla!). Ya les digo que no. Creo que la paz interior es posible para quienes no sufren (entendiendo por sufrir un amplio espectro de experiencias, que pueden ser muy personales y no generalizables).

Por ejemplo, yo, si no sé si va a entrar dinero en casa, no sirvo para la contemplación. Me crispo.

Así que sirva este post para, esta vez sí, de un modo generalizado, mandar a la mierda todos esos artículos, publicaciones y publicidades encubiertas que buscan que nos conformemos con la miseria que nos ha tocado vivir. Que ya está bien de romantizar la pobreza. Que dan mucha grima con sus titulares, sus aplicaciones, sus «noticias» en las que justifican trabajos de mierda, sueldos de mierda, viviendas de mierda, condiciones de mierda (sobre todo para la gente más joven, pero qué manía con dar por hecho que la gente joven debe sufrir porque es lo que toca, ¿de dónde han sacado eso?)…

Así no. Así solo me sale mandar a la mierda lo «zen».

Eso sí, con mucha paz interior. Que hoy puedo pagar la calefacción. Mañana ya veremos.

P.D.: He tenido que buscar el verdadero significado de la palabra «zen» porque se ha desvirtuado tanto que ahora casi significa cualquier cosa chusca relacionada con dónde colocar la única maceta que te cabe en el piso o cómo doblar la ropa para que te entre en el cajón y así tus 30 metros cuadrados luzcan ordenados. Un horror. Vivan las ovejas.

https://www.masquesaludanimal.es/posts/razas-ovejas-curiosas.aspx

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