Pasión por el deporte y la literatura

Es un gusto que, poco a poco, la actividad cultural parezca ir normalizándose, aunque ahora las agendas se nos apreten tanto que tengamos que elegir, entre todo aquello que tuvo que posponerse por la pandemia, y los festivales y jornadas que acostumbraban a acompañarnos cada otoño e invierno. Es aún más de agradecer que, en una de esas actividades, un viernes por la tarde, tengas la oportunidad de que una joven escritora, en la presentación de su primer libro, te contagie con el brillo de los ojos que quieren comerse el mundo, y el temblor lógico en las manos de mostrar a los demás un sueño cumplido. El pasado 15 de octubre, se presentó la obra ganadora del II Certamen de Novela de Atlántida Distribuciones y Algani Editorial: ¿Y ahora qué? Cómo evitar que un cabrón te joda la vida, una combinación de deporte, periodismo y amor, que se presentó con la categoría de literatura romántica pero que, como su autora, María Romero Medinilla (Tenerife, 1988) defendió, no se puede adscribir, de forma tan exacta, a una etiqueta al uso. En esta novela hay relaciones tóxicas, problemas mentales, análisis psicológico, intriga, machismo, amistad y deporte. María Romero es periodista, especializada en información deportiva, y fue en Barcelona donde inició su andadura como redactora responsable de las retransmisiones en directo de Moto GP y F1 para la versión digital del periódico La Vanguardia. Sin embargo, los protagonistas de su primera novela se mueven en el mundo del baloncesto, en concreto, de la NBA.

María Romero Medinilla, durante la presentación de su primera novela.

Pregunta: Viendo tu currículo en materia de Fórmula 1, sorprende que decidieras ambientar buena parte de la novela en el mundo de la NBA?

Respuesta: Pues es que también he tocado el baloncesto, he sido cronista de la NBA para La Vanguardia, entonces ahí tuve mi primera acercamiento; salió un proyecto con ellos y me apunté, tal como hace la protagonista de la novela, Júlia.

P.: Entonces, ¿hay rasgos autobiográficos en esta novela? ¿Cómo surgió la idea?

R.: Sí, la novela está conformada por una serie de situaciones que me han ocurrido a mí. Lo que he intentado hacer es darle una coherencia, creando unos personajes y dándole una línea temporal determinada, para unir ciertas experiencias personales. De mí hay mucho en Júlia, una de las protagonistas.

P.: Aunque es tu primera novela y la acabas de publicar, ¿tienes ya pensado cuáles serán tus siguientes pasos? ¿Tendrán una segunda vida estos personajes o tienes en mente algo nuevo?

R.: Tengo las dos cosas en mente. Creo que aquí todavía hay mucho que contar de Júlia y Daniel, pero también tengo por ahí una idea bastante impactante, con la que quiero romper moldes, siempre desde la humildad. Ahora mismo creo que me voy a focalizar en esta segunda idea.

P.: Una de las cosas que destaca de esta novela, y que no siempre está presente sobre todo el el género romántico, es la profundad psicológica de los personajes, ¿cómo los construiste?

R.: El haber trabajado en el mundillo de la alta competición me ha dado la oportunidad de conocer a deportistas de élite y me han servido de fuente de inspiración sus problemas, sus historias, lo que hay más allá de las redes sociales, donde ellos se ven muy condicionados, ese lado oscuro de la fama. Está llevado al extremo, pero sí es verdad que los personajes están construidos desde la inspiración de ver la realidad.

P.: En tu novela se observa un lado oscuro de las redes sociales, sin embargo, tú como autora te mueves como pez en el agua en ellas. ¿Qué opinas de estos medios?

R.: Las redes sociales mientras sean algo natural no hay toxicidad, el problema es cuando intentas vender algo que no eres tú, eso es lo que yo critico, el denominado «postureo».

P.: Y saliendo ya de la obra, y aprovechando tus conocimientos en materia de Fórmula 1… ¿Crees que este deporte volverá a ser seguido por una amplia mayoría de nuevo, tal como ocurrió cuando Fernando Alonso irrumpió por la puerta grande con Renault?

R.: Creo que el problema que ha habido con los deportes de motor ha sido la privatización, el hecho de que sólo se retransmita por canales privados acaba con la afición. Gracias a Alonso, que ha vuelto, y a Carlos Sainz, que está haciendo un buen trabajo, mucha gente se está reenganchando. También es cierto que algunos monoplazas juegan en otra liga y terminan ganando siempre los mismos. Al final terminas cruzando los dedos para que llueva, para que eso genere cierta igualdad y emoción.

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