El volcán de Palma de Gran Canaria

30 de mayo de 1984. Se celebraba por primera vez el Día de Canarias y, aunque en el colegio no nos obligaban a ir con traje típico, sí recuerdo que se celebró una semana cultural y pintamos un mural con el archipiélago en el patio del recreo. Hubo una polémica tremenda entre el profesorado porque a alguien se le ocurrió decir que la directora, que venía de otra isla, había ordenado pintarla más grande que Tenerife. Aquellos años del feroz pleito insular… Por entonces yo ya adoraba la geografía e invertía horas en mirar y remirar todos los mapas que caían en mis manos.

Tiempo después tuve una profesora en quinto curso que nos hizo aprendernos los municipios de Tenerife y yo no paré hasta que los controlé bien todos. Años más tarde, el trabajo me llevó a recorrerlos de norte a sur varias veces al año y terminé por memorizarlos por orden, como también me aprendí los barrios y pueblos de Santa Cruz de Tenerife. Es una cuestión de cercanía y también de curiosidad. La misma que te lleva a estudiar la flora y fauna tan peculiar que tenemos en Canarias o el nombre de las montañas que te vas encontrando de camino al Teide.

Lo mismo que en mi tierra no hay ríos pero me esforcé por ubicarlos mínimamente en el mapa de España, al igual que las cincuenta provincias y algunas de las ciudades más importantes, me resulta asombroso el desconocimiento que existe fuera de Canarias respecto a cuestiones tan absolutamente básicas como el nombre de las islas. Hace años escuché a un presentador saludar a alguien que estaba en “Palma de Gran Canaria”, y ya entonces me pareció aterrador.

Es increíble que todavía hoy se mantenga la bobería de que somos África, que somos retrasados por tener una hora menos, o que haya quien piense que existe una línea roja en medio del Atlántico, pasando el Golfo de Cádiz, que nos separa del mundo. Mire, somos españoles y europeos, jamás hemos llevado taparrabos, y no recibimos a la gente a los pies de los aviones con coronas de flores. Es más, tenemos carreteras, universidades y hasta móviles.

Idílica representación de un mozo guanche de poderosas lorzas. No, no vamos así por la calle.

De hecho, es altamente probable que mis ancestros vinieran de la misma Extremadura, cuando no de Andalucía o de algún poblachón manchego bien cerca de donde vive usted. De España, sí. Lo mismo hasta de Portugal. Básicamente también comemos paella, dormimos la siesta y jugamos a la Lotería de Navidad… Un clásico.

Somos una comunidad autónoma desde el 10 de agosto de 1982, de nombre Islas Canarias. Tenemos un estatuto de autonomía, instituciones propias y competencias amplísimas en las mismas materias que el lugar del que procede usted: Sanidad, Educación, Justicia, Turismo, Agricultura… Además, nos organizamos en dos provincias, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas.

De izquierda a derecha según viene uno de Venezuela, sin necesidad de muro alguno que nos separe de nada, Santa Cruz de Tenerife consta de cuatro islas llamadas El Hierro, La Palma, La Gomera y Tenerife. En el mismo orden, la provincia de Las Palmas abarca otras cuatro islas de nombre Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa. No hay ninguna línea de puntos entre las dos provincias. Tampoco rayas.

Durísimas declaraciones ante lo dificultoso de la toponimia canaria. Y eso que Isabel no conoce el mundo Chimiche, Chirche, Chiguergue y Chío…

Santa Cruz de Tenerife es la capital de la provincia occidental y Las Palmas de Gran Canaria de la oriental. No pasa nada porque la provincia se llame Santa Cruz de Tenerife, al igual que su ciudad capital. Por raro que parezca, lo mismo pasa en Sevilla, Córdoba, Madrid, Lleida, Alicante, Huesca, Cuenca y Ávila, por ejemplo. Realmente lo contrario es la excepción, amigo.

Vamos a lo difícil. Las Palmas de Gran Canaria es la capital de Gran Canaria y también de la provincia de Las Palmas. Complejísimo hecho que se complica con la existencia, recordemos, de una isla llamada La Palma, inicialmente conocida como Benahoare -que en español sería algo así como “mi patria”-, nombre que le dieron sus primeros pobladores. La definen también los cariñosos “la Isla Bonita” (por su verdor e incuestionable belleza, hay quien dice que la propia Madonna se lo apropió para su hit de los ochenta) o “la Isla Corazón” (¿se han fijado en lo romántico de su forma de triángulo invertido?).

El volcán que sale por la tele no está en ninguna isla que se denomine Las Palmas y tampoco existe Palma de Gran Canaria. Palma, nombre de la capital de Mallorca desde 2016, de ninguna manera está en las Islas Canarias y, por raro que parezca, La Palma tampoco está en las Islas Baleares.

El dibujo este ha causado verdadero furor en redes sociales, pero rara vez se cita la fuente: Historia en Meme

Por otra parte, no nos da miedo vivir rodeados de mar y tampoco construimos nuestras casas en la cima de un volcán, de la misma manera que usted no reside necesariamente en la ribera de un río. Y, ya que hablamos de ríos, no me diga que no es mucho más difícil memorizar la ristra de respetables variantes de la misma raíz: Guadiana, Guadalquivir, Guadaira, Guadalimar, Guadiamar, Guadalmellato, Guadalhorce, Guadalmedina, Guadalete…

Ningún ovni -que se sepa- gravitaba sobre las cumbres de La Palma (la isla, recordemos) antes de la erupción volcánica del pasado domingo a eso de las tres de la tarde. Tampoco tiene pinta de haber sido provocado por las autoridades, ni obedece al gafe de nadie. No, no es raro para nada que la lava brote de de una ladera en lugar de una cima por mucho que a usted le parezca que solo el Teide (que, por cierto, está en otra isla de la que ya hablamos, de nombre Tenerife) es merecedor de escupir cosas. Y no veo yo muy factible eso de enfriar la lava mandando un enjambre de hidroaviones a mojarla.

Al menos tuvo el detalle de advertir que la pregunta era seria.

¿Cuánto tardará la nube de azufre en llegar a Murcia? ¿Pueden entrar en erupción los volcanes de Ciudad Real? ¿Cuántos estadios como el Santiago Bernabéu ocuparía la lengua de lava? Más aún… ¿Habrá un tsunami que se trague Nueva York por culpa de vosotros, canarios?

Pues mire, eso no lo sé (lo del tsunami hasta lo dudo), pero lo cierto es que las imágenes de las casas engullidas por la lava ya atestiguan por sí solas la magnitud del daño. No hace falta que localice usted la erupción en ningún sitio que no sea La Palma.

No es tan difícil.

¿El mayor de los orgullos que siento como canario? Vivir en ocho islas solidarias que se movilizan como una sola cuando se trata de socorrer a quien lo necesita.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s