Superman

Todos hemos querido ser Superman en un momento u otro. Ser más fuerte y más rápido que el resto del mundo, ¡poder volar! Todo gracias a una buena herencia genética (extraterrestre en este caso, aunque a mí en realidad el origen me daría igual). También es cierto que tanto poder no es solo para disfrutarlo. A nada que tengas algo de empatía y un cierto compromiso, lo pones a disposición de los demás. La responsabilidad y eso. Y estás solo la mayor parte del tiempo. Profundamente solo (si no contamos tus demonios). Eso sí: eres Superman.

Lo más parecido a un superhombre o supermujer que puede uno encontrar es un atleta olímpico. Una buena herencia genética, algo de empatía y grandes dosis de compromiso son el chup chup en el que se cuecen las medallas olímpicas. Que vienen a ser en la Tierra lo que la capa y los calzoncillos en Krypton. Más lejos, más alto, más fuerte. Más allá de los límites. Contra todos y contra ti mismo. Profundamente solo la mayor parte del tiempo (si no contamos los demonios).

Supongo que eso explica en parte por qué tantos atletas españoles forman o han formado parte del Partido Popular. Por decir algunos: el marchador (único atleta en participar en ocho Juegos Olímpicos) Jesús Ángel García Bragado, el también marchador (y campeón en Barcelona 1992) Daniel Plaza, la saltadora de altura (y campeona en Rio 2016) Ruth Beitia, el decatleta (y plata en Barcelona 1992) Antonio Peñalver, el lanzador de peso (y bronce en Atenas 2004) Manolo Martínez, la saltadora de longitud Niurka Montalvo, la velocista Sandra Myers, los mediofondistas Colomán Trabado, Marta Domínguez y Mayte Martínez, el maratoniano Abel Antón, la triplista Carlota Castrejana o el último en participar en unos Juegos Olímpicos, el lanzador de martillo Javier Cienfuegos. Alguno de ellos llegó a senador. Alguno salió escaldado de la práctica política, como Manolo Martínez o Marta Domínguez. Alguna incluso tuvo que lidiar con otra disciplina, no atlética pero sí especialidad del partido: los juicios por corrupción (a Niurka Montalvo le salpicó el caso Camps). El partido tipo del atleta, se diría, ha de ser uno que abogue por el mercado, la economía liberal, la mínima intromisión de papá Estado. Para gobernar basta una buena herencia, algo de empatía y un mínimo compromiso. El resto depende de lo que cada uno haga en su soledad y con sus demonios. Si al ciudadano le va bien, algo habrá hecho bien; si le va mal, algo habrá hecho mal. Y de eso los atletas pueden darnos clase a los mortales.

En esos pensamientos estaba cuando llegó Ana Peleteiro, de Ribeira (Galicia). Musa, diva, camarada, supermujer. Tras ganar su merecidísima medalla de bronce en triple salto compareció ante las cámaras y dijo: “Podría decirte que es gracias a todo mi esfuerzo, a todas las horas dedicadas, pero… Te puedes esforzar mucho, pero si no estás en el sitio correcto, en el lugar correcto, con las personas correctas, no funciona.”

Al fin y al cabo, Superman no existe.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s