Como no (o sí) podía ser de otra manera

Hay palabras y expresiones que, cada vez que las oigo, me producen una sensación en el estómago que no me gusta nada. Generalmente, esa sensación va unida a su vacuidad o a la perversión de la realidad que supone oírlas situadas en un discurso. Desde hace un tiempo, hay una frase que se repite una y otra vez, una coletilla absurda en la mayor parte de los contextos y que ha inundado desde la política hasta el deporte pasando por el periodismo. Es el ya manoseado, repronunciado y recalentado “como no podía ser de otra manera”.

Es tal el grado de repetición al que ha llegado la frasecilla de marras que ya no me la creo ni aunque sea utilizada de forma adecuada y con el sentimiento sincero de quien la pronuncia. No puedo soportar oírla.

Pocos son los portavoces públicos que no la incluyen en su discursos. Sobre todo en el ámbito político, la mayoría la coloca ahí en una suerte de justificar lo injustificable o de dibujar su benevolencia, porque lo que “hacen es lo que hay que hacer”, otra de esas frases que pasará a la posteridad por su falta de significación.

Hemos oído decir “como no podía ser de otra manera” billones de veces y, claro, de arriba hacia abajo se copia hasta la extenuación, con el consiguiente cansancio de mis oídos y supongo que de algunos otros. De hecho, según las taquígrafas del Congreso de los Diputados, ya en 2017 era la frase más pronunciada en las sesiones plenarias.

Soltar una y otra vez esa frase dice muy poco de la capacidad oratoria de las personas que la sueltan creyendo que así visten de legitimidad sus decisiones. Lo peor de todo es que, en muchos de los casos, están convencidos de que, efectivamente, no podía ser de otra manera.

Pues sí, señores y señoras, siento decirles que hay muchas cosas que sí podían ser de otra manera. De hecho, en política casi todo podría ser de otra manera si no hay una ley que lo determine. Se puede estar o no de acuerdo con las decisiones que se toman pero siempre hay otra manera, mejor o peor, distinta, equivocada o acertada, pero siempre hay otra manera.

El “como no podía de ser de otra manera” es un intento más de tratar a la ciudadanía desde una perspectiva pueril, de mostrarse como portadores de la verdad, única e indiscutible. Conmigo han conseguido el efecto contrario. Cada vez que oigo a alguien pronunciar esa frase, en mi cabeza retumba el sí. Solo el hecho de oírla me genera una posición de rechazo hacia la persona que la pronuncia, aunque coincida con lo que está manifestando. Por favor, no nos hagan comulgar con ruedas de molino, dejen de pensar que nos tragamos todos sus “como no podía ser de otra manera”, y empiecen a tratarnos como personas con capacidad crítica. Lean, busquen otras opciones para explicar lo que quieren manifestar, porque la mayoría de las veces sí hay otra manera.

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