Risk

Cada cierto tiempo me vienen ganas de comprar un Risk. No sé exactamente a qué obedece ese impulso (no he jugado en mi vida al Risk, Hulio), pero la culpa más reciente se la puedo echar a la oleada de inmigrantes de Ceuta. Las fronteras, ¡qué cosas! ¡Quién pudiera entenderlas! Quizá por eso nunca termino de comprar el juego, no soy bueno en ningún juego de mesa, no espero serlo en uno cuya esencia no alcanzo a entender.

Pero porque no me lo ponen fácil. Que muy brillante no soy, pero tampoco tengo tantas carencias. El problema es otro. Por ejemplo, Brahim Gali, el líder del Frente Polisario cuya secreta hospitalización en España ha abierto una brecha diplomática con Marruecos. Ese señor es español, ¿no? Nació en España, en la provincia del Sáhara Occidental, en 1949. Luchó en el ejército español, además. Cierto que a ese señor luego se le quitaron las ganas de ser español. Pero lo era. Tampoco lo quiere Junqueras y ahí está, en la cárcel con el DNI sin caducar. Y Mariano Rajoy, el Rajoy presidente, el líder de la moderación en el PP, ya dejó bien clara su postura en una entrevista hace unos años: “Es un disparate. Pretenden que la gente renuncia a su nacionalidad española y europea.” Claro, que él se refería a un referéndum en Catalunya. Pero a Brahim Gali le “renunciaron” la nacionalidad española en 1975 cuando España salió calladita y por la puerta de atrás de una de sus provincias permitiendo la invasión de un país extranjero. No le preguntaron. Ni la pregunta que él quería ni cualquier otra. Pues bien, solo han pasado unos años y el PP pone el grito en el cielo por un acto humanitario con “un español” y soliviantar a un “reino amigo”. Es complicado.

Tampoco ayuda Puigdemont. El tocayo (con pelazo, qué envidia le tengo) también opina de lo de Ceuta. Según él, es necesario plantearse la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Pero vamoavé Carles, entonces ¿ya no es importante la opinión de los ceutíes y melillenses? Viendo quién gobierna las ciudades autónomas su españolidad es tan fuerte que llega a oler. ¿Qué hacemos con la opinión de todos los catalanes y catalanas? ¿La obviamos y hacemos más caso de la historia? Aunque esto tampoco cuadra: Ceuta y Melilla no han sido nunca marroquíes y sí españolas, desde el siglo XVI*. ¿Qué hacemos con el relato histórico del Principat y el setge y los trescientos años de ocupación y la guerra de España contra Catalunya? Si Marruecos tiene algo que decir sobre Ceuta y Melilla, por potencia, por cercanía, España ha de poder dar un golpe en la mesa cada vez que Catalunya levante la voz, dices. ¿O es que la unidad geográfica es más importante que la política? Faltan entonces unos Pirineos en la Franja de Aragón. ¡Aclárate, hombre!

Y Marruecos. ¿Qué es Marruecos? ¿Un vecino, un amigo, la puerta a África? ¿O solo una dictadura suave que nos evita tomar decisiones feas a los europeos a cambio de dinero? ¿La Turquía de este lado del Mediterráneo?

Total, un jaleo. Pospongo de nuevo y sine die la compra del Risk. Tampoco pierdo mucho, a mí me provoca ansiedad hasta cambiar de calle en el Monopoly.

*háganme caso y lean “Lugares fuera de sitio” de Sergio del Molino.

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