Pequeña Gran Mujer

La política actual adolece de múltiples vicios de nuevo cuño que se suman a las proverbiales discapacidades que había sufrido siempre. A la famosa puñalada interna, al triunfo de los mediocres frente a los preparados y la consolidación de cargos por espacio de cuarenta años sin que se te conozca mérito alguno fuera de las instituciones, por no hablar de la mamandurria -que también se da-, hemos añadido dos grandes problemas.

El primero: La política se ha reducido a tres líneas de un tuit, sea mentira o verdad, que se repite sin cesar y se cuela en lo más profundo del cerebro. Si dicen de ti que eres ladrón, que eres lesbiana, o que eres un inepto, da igual lo que hagas en un futuro, siempre lo serás. No hay otra opción.

El lenguaje de la calle, incluso el más barriobajero que se pueda utilizar en la televisión, se traslada a la política en un intento de hacer más chachón y cercano al político. Todo queda en un segundo plano si eres capaz de colar tres barbaridades virales en redes sociales. Más conocimiento equivale a más votos y más consolidación de por vida en tu puesto.

Y el segundo: En la política ya no existe la posibilidad de llegar a acuerdos. Ahora hay dos bandos enfrentados y hay enfrentamientos en esos bandos. Yo me cabreo con los tuyos, y además me mosqueo con los partidos políticos que se parecen más a mí, en un intento absurdo de planificar un asalto al poder dentro de x años.

¿Compartir puntos de vista comunes? ¿Pactos por el bien del vecino? ¿Evitar que miles de familias malvivan en la miseria? En eso no pensamos.

Vamos a escándalo por día: La portavoz del PP en el Congreso de los Diputados es cesada tras menos de un año, y sus enemigos más encontrados, que en su día la veían tan antipática, hoy la ensalzan solo para meter el dedo en el ojo a quien la largó. Los líderes de Podemos interrumpen sus vacaciones y se quejan amargamente de escraches y acoso por donde van, y el país entero les recuerda que en su día ellos mismos alentaron, cuando no encabezaron, esos mismos escraches a quienes gobernaban.

Ciudadanos cambia a su candidata a las elecciones en Cataluña, pese a haber avasallado en el proceso de primarias. Ni ella ni la persona que le sucede son conocidos por el gran público, pero como nos gusta una polémica, ya la mesa de al lado, mientras escribo estas líneas, está posicionándose a favor de uno y la otra.

En resumen, montar gresca y que se hable de mí, aunque sea mal. De mis interioridades y de quién es mi padre o mi esposa, pero nunca de mis propuestas y de lo que yo puedo aportar para mejorar el mundo real.

Todo menos hablar de ese mundo real que gira de otra manera. Donde ya hay pobreza. Después del freno a la economía que supuso el confinamiento, vuelve con fuerza el paro, hay vecinos buscando en los contenedores de basura y se confirma un serio problema económico que trasciende al sanitario. Porque la bajada del PIB y de la productividad de la economía siempre se traducen en un agujero más en el cinturón del contribuyente.

Los bancos de alimentos y las organizaciones no gubernamentales de ámbito insular o municipal a favor del necesitado saltaron a la palestra entre 2012 y 2015. Las bolsas de alimentos y la ropa usada, que parecían un recuerdo del siglo pasado, volvieron a cobrar protagonismo. Miles de proyectos vitales truncados necesitaban de esa ayuda comunitaria para tan solo subsistir.

En 2015, coincidiendo con el primer aniversario de su nombramiento como Jefe del Estado, Felipe VI, reconoció con la Orden del Mérito Civil a 39 personas calificadas como “auténticos ejemplos de cultura ciudadana”, entre quienes se encontraba África Fuentes, una tinerfeña singular que simboliza como nadie esa solidaridad.

Esta misma semana tuve ocasión de hablar un rato con ella y me contaba, visiblemente preocupada, que la Asociación de Vecinos García Escámez, que preside, está dando de comer cada viernes a más de 6.000 familias de Santa Cruz de Tenerife y alrededores.

El antiguo cine del barrio recibe toneladas de comida que aportan empresas y anónimos, que ella canaliza a las familias más necesitadas, movilizando un equipo de más de setenta personas entre los que se encuentran internos de la prisión Tenerife II. También organiza un pequeño rastrillo con la ropa que le donan.

Una mujer humilde que conoce lo que es vivir en una cueva sin agua ni luz, sacar adelante a seis hijos y superar terribles enfermedades, pero que nos enseña con una sonrisa el valor de la solidaridad y la bondad en tiempos de escasez.

“¡Pero si es sólo una enfermedad!¿Cómo es posible que vuelva a haber pobreza con el coronavirus?”, me pregunta.

Yo sólo puedo encogerme de hombros, parapetado detrás de mi mascarilla, e indignarme con ella por las ridículas cuitas de esa clase política de la era del coronavirus, que ni sabe lo que es recibir una bolsa de comida un viernes, ni parece que les interese.

Todavía hoy sigo recordando el consejo que me diste hace más de cinco años en el salón de tu asociación. Me lo aplico cada día: “No olviden a los pobres”.

Gracias, África, menos mal que te tenemos a ti.

2 comentarios

  1. No sabes lo que me ha gustado tu escrito!!! Este tipo de acciones son las que deben estar en primera plana. No conocía a Africa. Dale un abrazo y mi enhorabuena y gracias a ti por presentármela.

    • La semana que viene probablemente vuelva por su asociación, así que le contaré de las muchas personas que han conocido su labor, por supuesto le daré tu abrazo virtual. Muchas gracias ❤️

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