El miedo a lo diferente

El pasado lunes HBO estrenaba la serie ‘Territorio Lovecraft‘, basada en la novela de Matt ruff. Una historia que bebe de los relatos y mitos creados por Howard Philip Lovecraft, pero que utiliza para denunciar el racismo. Algo que resulta tremendamente irónico sabiendo que el propio creador de Cthulhu y demás dioses primigenios era una persona bastante racista.

Territorio Lovecraft (HBO)

Y no voy a hablar en este artículo sobre lo de separar al autor de su obra porque, por muy deseable que sea, es algo que a veces se puede hacer sin problema y otras veces es más difícil (no hay más que fijarse en otro escritor, Orson Scott Card, para ver hasta qué punto separar al autor de la persona puede resultar en ocasiones un puñetero dolor de cabeza). No, esta vez quiero hacer una pequeña reflexión sobre por qué, cada vez que se anuncia una película/serie/libro/cómic/etc. que es crítico con el racismo, o con el machismo, o con el conservadurismo o con lo tradicional, en definitiva, siempre hay cuatro o cinco idiotas (en realidad son unos pocos más) que se llevan las manos a la cabeza y ponen el grito en el cielo porque alguien o algo -a veces son lobbys o misteriosas conspiraciones feministas, gais, trans y/o comunistas- está arruinando algo sagrado y al parecer intocable.

Porque es algo que pasa mucho más a menudo de lo que ustedes creen: lo vimos con la versión femenina de los cazafantasmas hace ya algunos años, lo vimos con el feminismo militante ‘Mad Max: Furia en la carretera’ o de la película de la Capitana Marvel, también con la serie ‘Watchmen’, tenemos el nefasto comicsgate, las críticas al videojuego ‘The Last of Us parte II’, a la intención de diversificar y eliminar estereotipos raciales en juegos de rol y ahora algunas reacciones a ‘Territorio Lovecraft’. Todas las críticas e insultos que reciben estas obras tienen cosas en común: una es la acusación de “politizar” historias que, según supone esta gente, deben estar libres de política. Otra es la tendencia a rechazar ver a mujeres o minorías raciales representando papeles que habitualmente están reservados a hombres blancos heterosexuales. Y otra es el sesgo ideológico que deja ver ese rechazo, que casi siempre se escora un poco más hacia la derecha.

Charlize Theron como ‘Imperator furiosa’ en Max Mad: Fury road

Yo creo (y aquí viene mi reflexión) que todas estas cosas, lo que dejan traslucir en realidad es miedo a lo diferente: muchos tienen miedo a que esas cosas que han vivido, experimentado, aprendido y asimilado a lo largo de su vida y que forjaron su personalidad, resulten desmontadas y negadas por gente que es diferente a ellos; bien porque son mujeres, o porque son negros, o porque son gays, o porque son transexuales… a muchos de esas personas no les gusta darse cuenta de que cosas que no entienden ocupan un lugar prominente en la cultura y el ocio de nuestros días; que el mundo cambia y evoluciona y también lo hacen las historias: las ya contadas y las que están por contar. yo celebro cada historia que me cuenta cosas desde otras perspectivas, otros géneros y otras mentalidades. Celebro que la cultura y el ocio tomen partido por las causas justas (y necesarias) porque la industria cultural tiene una responsabilidad directa sobre la creación de una audiencia despierta, responsable y activa políticamente. Por eso celebro que lleguen series como ‘Territorio Lovecraft’, que hablan precisamente del miedo a lo desconocido y a lo diferente: de cómo los racistas odian a los negros porque no son como ellos.

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