Tragar sapos

tragarse el sapo: verse obligado a aguantar o pasar por una situación desagradable o molesta. Se usa mucho en el ámbito de la política para decir que alguien tiene que ceder o aceptar algo de mala gana.

 

Empecemos dejando clara una cosa: yo soy de los que opinan que, para arreglar muchos de los problemas de España, hay que cambiar las cosas a un nivel profundo y estructural. Y por eso voto a Podemos. No porque piense que Podemos es el partido que va a solucionarlo todo, eso sería muy naíf, sino porque es el único partido con aspiraciones mayoritarias que, hasta ahora, compartía esa visión y venía de fuera del sistema. Un partido que surgió de las cenizas del 15M y que pretendía llenar ese hueco que veíamos y sentiamos los que gritábamos «no nos representan» o «PSOE y PP la misma mierda es».

Y ahora que es socio de gobierno del PSOE comienzan a tragarse algunas de sus palabras, intenciones e incluso promesas. A ver, no pongamos el grito en el cielo porque es perfectamente normal. Lo extraño hubiera sido lo contrario. Es imposible, siendo socio de otro partido, mantener todas tus aspiraciones e intenciones. De lo que se trata en un gobierno de coalición es de negociar, de entenderse, de llegar a acuerdos y sí, también de renunciar en algunas ocasiones. Eso no es malo. Lo malo será que las cosas a las que se renuncie acaben por resultar problemáticas y nefastas para la sociedad. Pero hasta ahora no ha sido así.

Yo preferiría que la «devolución en caliente» de migrantes fuese prohibida por ley. Preferiría que la reforma laboral del PP y la «ley mordaza» fuesen completamente desmanteladas y no únicamente reformadas. También preferiría que las casas de apuestas fuesen reguladas de una manera más restrictiva y evitar por completo su publicidad en lugar de limitarla. Y así con muchas otras cosas. Pero tenemos que aprender a manejar la frustración y ver las cosas con perspectiva. Cualquier cambio que este gobierno haga a estas y otras cosas será siempre insuficiente pero también será siempre necesario. Poco a poco podremos ir cambiando muchas cosas hacia una sociedad un poco más justa y equitativa y dentro de 4 años (o eso espero) podremos juzgar si esos sapos que los de Podemos se hayan tragado -que nosotros nos habremos tragado- serán perdonables o no. Eso dependerá de si nuestras vidas dentro de 4 años van aser un poco mejores que ahora o no.

Aunque todo esto no significa que no merezcan nuestra critica y, sobre todo, nuestro escepticismo. Debemos ser escépticos y críticos porque es nuestra obligación como ciudadanos; ante nuestro oponentes políticos por supuesto, pero aún más ante los políticos que, supuestamente, más nos representan, porque estos tienen una gran deuda con nosotros y están obligados a responder a nuestras expectativas. La legislatura acaba de comenzar. Y yo les aseguro que tengo esperanza y confianza en que España, dentro de 4 años, será un país un poco mejor. Pese a los sapos que nos habremos tenido que tragar.

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