La oscura obsesión de un escritor

En esta época en la que las grandes editoriales se gastan los cuartos en campañas de publicidad efímeras para destacar a decenas de autores como van pasando por el escaparate con una rapidez pasmosa, y decenas de empresas de autopublicación idean nuevas formas de repartirse la cantidad de aspirantes a escritor que arriesgan su dinero para ver publicada la obra que aman, la película El Autor, y su toque oscuro (no su fotografía, sino el universo que construye la historia) es un buen ejemplo de la desesperación de un aspirante a escritor que busca dar con la tecla adecuada para crear una buena novela. Inmerso en talleres, conferencias y seminarios de narrativa, Álvaro quiere que sus textos gusten (¿y quién no?), ser aceptado, cambiar su vida gris.

cartel

“Siempre habrá alguien que te llame mediocre”, lo alecciona su profesor. Y añado yo que, como es cierto, quienes se sienten escritores deben llevar a cabo los proyectos que nazcan de su interior, pero sin llegar a los extremos que toca el manipulador protagonista de esta película, dirigida por Manuel Martín Cuenca (La flaqueza del bolchevique, La cara B), basada en la novela de Javier Cercas, titulada El móvil. Reconozco que me ha costado mucho llegar a esta película (se estrenó en 2017), pero es que cuando se ponen de moda actores y empiezan a aparecer en todas las propuestas los mismos, a mí me echan para atrás. Craso error en esta ocasión, porque Javier Gutiérrez sostiene, con su interpretación, la película y, en ella, se desnuda, de forma integral, literal y metafórica… Álvaro es tan real que podría traspasar la pantalla y darnos unos páginas de su novela para que las leamos. Sólo le hace sombra al protagonista un personaje, una portera entrada en años, que interpreta Adelfa Calvo, actriz capaz de dotar de ternura a una señora que en realidad es racista y posee muy mal gusto para la decoración, que ve en este “autor”  una fuente de felicidad que ha llegado tarde a su vida, pero ha llegado. Y puestos a hablar de desnudos, el de Adelfa resulta conmovedor y muy necesario, porque en el cine y la televisión no suele incluirse en el guión un cuerpo real de una señora, como si la sexualidad femenina se diera sólo en jóvenes de formas esculturales. El acierto de estos dos actores se vio premiado con los Goya y Feroz al Mejor Actor y la Mejor Actriz Secundaria. No digo yo que Javier Gutiérrez no nos pueda sorprender aún pero, ya por una cuestión del número de papeles que les dan, pido desde aquí más oportunidades de ver el buen hacer de Adelfa Calvo.

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