Por los suelos

A finales de la semana pasada me topé con la imagen que encabeza este post, no sé bien por qué, porque no es actual. Tiene ya seis años. Periodistas iraníes, vestidas todas de negro con la indumentaria típica de algunos países musulmanes –perdonen que no afine con el nombre exacto de la prenda, es que es un asunto para el que no he puesto estudio–, toman nota en una comparecencia de prensa sentadas en el suelo. Mientras, varios hombres, que no toman nota ni aparentemente hacen nada productivo salvo escuchar, ocupan las sillas disponibles en la sala donde se celebra el acto informativo.

Se trata de la primera rueda de prensa que dio el ministro de Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, que hoy sigue en su cargo. Me puse entonces a enredar en redes y a buscar y tirar del hilo, actividad que me suele gustar porque, como bien es sabido, dispongo de mucho tiempo libre 🙄

Así busqué otras posibles ruedas de prensa a través del perfil de Twitter del citado Ministerio y del propio ministro, para ver si en seis años la cosa había cambiado algo. Pero no, no encontré nada. En cambio, sí encontré interesantes los mensajes del perfil de su cartera.

Incluso, el propio Zarif se atrevía hace unas semanas en una reciente visita a Japón a contarnos en su perfil personal lo que dieron de sí sus reuniones. No habría yo pensado eso, la verdad.

Y esto es lo que tiene tirar del hilo, que al final me voy por la tangente.

Lo que yo quería decir es que lo del Gobierno iraní y adláteres con las mujeres, como sucede con otros gobiernos de mismo corte y confección, es digno de censura mundial. Precisamente esta semana teníamos un nuevo capítulo machista: una delegación iraní visitaba España y tuvo que ser VOX, ¡sí, VOX! quien denunciara que las condiciones protocolarias exigidas por Irán eludían el saludo a las mujeres, lo que provocó la denuncia pública de este partido. Consecuencia: el Congreso decide suspender el acto protocolario.

Mientras, ya no es solo una cuestión de saludos, de darse la mano, de que se pisotee la dignidad de las mujeres periodistas (y otras tantas profesiones), que también. Se trata de algo más valioso: la propia vida, muchísimas veces en peligro de continuidad. Y a pesar de ello, de jugársela, hay cada vez más mujeres iraníes que dicen ¡hasta aquí!

El periodismo es aún una profesión de riesgo en muchos lugares, lamentablemente, y aunque las mujeres se lleven siempre la peor parte, los hombres en este caso también sufren las consecuencias del ejercicio. Según la clasificación realizada anualmente por Reporteros Sin Fronteras, de los 180 países estudiados, Irán ocupa el 170 en el mapa de la libertad de prensa. La misma fuente revela también que actualmente 11 periodistas en este país están encarcelados por ejercer su profesión y su derecho a informar.

Ya vamos muy tarde. Las periodistas de la foto hace muchos años que deberían estar sentadas en esas sillas, como cualquier otro compañero de profesión. También hace años que deberían no estar obligadas a vestir con velo. Yo, mientras tanto, sigo buscando algún documento informativo que me dé esperanzas, aunque lo acontecido en el Congreso me da pocas opciones.

Foto de cabecera: agencia Mehr News (MNA)

 

 

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