La pesadilla de Hiperdino

Yo confieso. Me he convertido en la pesadilla de los supermercados Hiperdino. De momento, llevo cuatro a los que, ristra de recipientes en mi bolsa de rafia, les he pedido que me coloquen chacina y carne (con el pescado aún no he encontrado un cacharro que me convenza en cuanto a sus dimensiones) en mis propios plásticos de infinito uso (cuando me compre la maleta de ruedas ya empezaré con el vidrio). Mi suerte ha sido dispar. En el primero que entré, que además era de grandes dimensiones, una encargada se puso a dar aspavientos a la pobre empleada que, muy servicial, me ponía las lonchas de queso en mi recipiente. Que eso no estaba permitido bajo ningún concepto. Como persona prevenida vale por dos, le mostré el correo que desde su propia empresa, o sea Hiperdino, me habían confirmado que sí, que se podía,  y que la fruta y verdura la podía meter también en mis propias bolsas de tela (le he pedido a mi madre que ponga la creatividad a disposición de tal fin). La mujer, que estaba claro que su empresa no la tenía muy informada, reculó y me espetó un “pues usted asume el riesgo porque el recipiente puede estar contaminado”. Cierto, pero, la verdad, tampoco yo sé por dónde han estado las bolsas, los plásticos diversos y las manos de todo aquel que toca los productos y, por esa regla de tres, los abuelos no existirían, que antes todo se enrollaba en el célebre papel vaso y a caminar.

Lo curioso es que en el mismo lugar, al llegar a la caja, la empleada no sólo no se extrañó de mi arsenal de recipientes, sino que me recomendó tipos y formas que venían muy bien para según qué productos. En el resto de locales de Hiperdino he de decir que no he tenido problema alguno, a veces se lían a la hora de pesarlo (¿con recipiente o sin?) pero son males menores producto de que estamos empezando en esto de rescatar medidas del pasado que eran mejores para nuestro mundo en general.

Verduras y frutas a la venta sin plásticos
Imagen de Pexels en Pixabay

Con la confianza de este primer paso me dediqué a martirizar a los departamentos de Atención al Cliente de diferentes cadenas de supermercado. Aquí va el resultado: todas son maravillosas en su política de responsabilidad social corporativa, defensa del medioambiente y, por encima de todas las cosas, disponibilidad de múltiples tipos de las llamadas “bolsas de caja”. De la respuesta que me dio Alcampo, de la retahíla comercial, lo único que saqué en claro es que en agosto van a poner a disposición del cliente unas mallas para colocar los productos a granel que han estado probando. La respuesta de Carrefour fue mucho más clara, sí, yo puedo ir con mis recipientes y mis bolsas de tela y, es más, como me diga alguien lo contrario puedo comunicarlo a la empresa para que tomen las medidas pertinentes.

En Mercadona me dijeron que a nosotros los clientes nos tienen en alta estima y que siempre trabajan por nuestro bien, pero que la respuesta era no. Y en Lidl, a quienes les pregunté si pensaban en algún momento poner un ser humano a cortar carne, pescado o embutido, en la mayoría de sus tiendas, en vez de tanto envase de plástico, se les debió perder el correo electrónico porque aún espero su respuesta… Se les habrá ido a la carpeta de Spam.

 

 

 

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