Elogio de la mediocridad

«Nunca he creído que por ser mujer deba merecer tratos especiales. De creerlo estaría reconociendo que soy inferior a los hombres, y yo no soy inferior a ninguno de ellos».

Esta frase, atribuida a Marie Skłodowska-Curie (no hay constancia alguna de su autoría), tiene toda la fuerza que un post de Facebook necesita. Es apta para el consumo general, en especial de los del “Ni machismo ni feminismo, igualdad” y los del “Imposible es una opinión”. Vamos, combustible para los que prefieren un eslogan a la realidad.

Por supuesto que Marie no era inferior a ningún hombre. Es más, intelectualmente fue superior a una gran mayoría de ellos, si no a todos. Fue la primera persona en ganar dos premios Nobel, y además en dos disciplinas distintas. Pero ¿alguien recuerda la famosa foto del quinto congreso de Solvay, el de 1927? Seguro que sí, y si no mírala aquí bajo el texto. Marie Skłodowska-Curie y veintiocho hombres. Entre ellos Einstein, Max Planck, H.A. Lorentz, Schrödinger, de Broglie o Niels Bohr. Lo mejorcito de lo mejorcito. Y Marie ahí en medio. Lo había logrado. Sin tratos especiales.

Pero solo hay una mujer entre los 29 genios. ¿Estamos seguros de que esa es la medida exacta de la inteligencia femenina? ¿Estamos realmente seguros de que si Marie no necesitó tratos especiales no fue únicamente porque era un genio de tal calibre que era imposible de opacar? ¿En serio no somos conscientes de la cantidad de espléndidas mujeres que fueron adelantadas por hombres no tan espléndidos por el simple hecho de ser mujeres? En algún sitio leí que el feminismo dejará de ser necesario no cuando se reconozca a las mujeres brillantes, sino cuando haya el mismo número de mujeres y hombres mediocres en puestos importantes.

Yo voy aún más allá: no estamos solo ante una dictadura machista (en vías de desaparición, pero aún real), también vivimos en una dictadura de la actitud. Esa actitud que tanto gusta a los esloganistas que antes mencioné. Triunfas si quieres, fracasas si quieres. Es tu trabajo y tu empeño y tu talento y tu tesón lo ÚNICO que importa.

Me lo permitan: Y UNA MIERDA.

Estamos rodeados de talentos de intensidades muy diferentes empaquetados con papeles de mil colores: talentos autosuficientes, talentos miedosos, inseguros, arrogantes, imparables, improbables, inmaduros, apabullantes, apabullados, talentos que esperan que su momento, algún momento, llegue. Y rodeados también de obstáculos de todo tipo: internos y externos, por sexo, raza, religión y carácter. Si no atendemos a todos los colores de la realidad, si simplificamos tanto, si aplicamos el único filtro de la actitud solo podremos aprovechar a unos pocos genios. El resto no saldrá en la foto.

Y el mundo seguirá siendo en blanco y negro.

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De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Piccard, Henriot, Ehrenfest, Herzen, de Dorden, Schrödinger, Verschaffelt, Pauli, Heisenberg, Fowler, Brillouin; Debye, Langmuir, Knudsen, Planck, Bragg, Sklodowska-Curie, Kramers, Lorentz, Dirac, Einstein, Compton, Langevin, de Broglie, Guye, Born, Wilson, Bohr, Richardson.

 

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