Adalides de la divulgación

Hace unos días respondían a un comentario mío en twitter sobre la necesidad de apoyos y medios a la hora de dar a conocer la ciencia y sus aplicaciones. Siempre hemos dicho que la ciencia necesita estar en la televisión, pero, aunque hemos avanzado, el mundo de la divulgación aún busca hueco (dan poquitos, pero sí se lo dan -en la televisión pública, para escarnio de todos- a necios que sueltan patrañas y a los que habría que despedir). También hay que buscar formatos atractivos porque, no lo olvidemos, la televisión es entretenimiento.

Bueno, ahí estaba yo cuando apareció alguien algo triste porque decía que a la gente le falta interés por la ciencia. La frase era «El ser humano es como es». Creo que esto es un error: el ser humano es el resultado de algo que hace (hacemos) toda la sociedad. También me decía que incluso genera rechazo, que la ciencia aburre, que, para cuñadear con un titular gracioso, sí, pero que incluso genera rechazo alguien a quien le mola la ciencia (la imagen del friki -con todo el cariño, yo soy muy friki- apartado del grupo). Esta persona está cansada de luchar contra un mar. ¡Pero es que eso es muy duro y no se puede hacer solo/a! Cuando nos encontramos en un grupo social sin pensamiento crítico (resultado de la época que estamos viviendo) ser el único de la manada que se cuestiona las cosas es agotador. Y, para dejar de sufrir, se opta por el silencio.

Yo no digo que haya que ser adalides de una causa que, en principio, puede parecer vacía (por aparente ausencia de resultados). No quiero «sacrificios humanos» (personas que se enfrentan a su grupo, irreductibles, agarrando sus argumentos basados en la última ciencia y defendiéndolos contra negacionismos, «postverdadistas» -o como se diga eso- antivacunas, amimefuncionistas…, para, al final, quedar aislados del grupo). Esa no es la forma de solucionarlo porque agota.

Sin embargo, le diré a aquellos que están en la trinchera (cada una estamos en la nuestra) que, si su táctica no funciona, intenten buscar otra. Muchas veces el problema no es el contenido, sino la forma. Y, otra cosa: al menos, en sus grupos, las suyas son las voces discordantes. Una pequeña luz que puede sembrar dudas entre tanto dogma.

Por último, intentaré defender la idea del «todos». Me explico: cuando hablamos de estas cosas hablamos de «nosotros» y «ellos». Sin darnos cuenta establecemos una frontera. Nos posicionamos en un lugar «superior» (aunque no sea para nada nuestra intención). Y eso genera rechazo. No puedo dar una solución para esto. No tengo todas las respuestas. Pero hay que encontrar la forma de hacer una divulgación horizontal. Sin distancias artificiales. Yo aún estoy dándole vueltas a todos esto y aún no sé si estoy equivocada o no. Pero intento detectar dónde está el problema. Porque, si lo primero que nos encontramos es un rechazo instintivo por nuestra actitud «paternalista» («Mira la listilla esta, que ni es científica ni nada»), todo lo demás no servirá de nada.

Y hasta aquí mi reflexión de hoy (no he hecho un hilo de twitter porque lo de los 140 caracteres me acaba sacando de mis casillas). Espero que sirva para algo. 🙂

 

P.D.: A ver: cuando encontramos un muro no hay que darse de cabezazos. No niego que haya gente a la que la ciencia le importe un pimiento. Pero es curioso que a una persona no le interese algo en lo que está imbuida. Algo habrá que le interese de su mundo, ¿no? Pregúntale a Scientia, que hace poco dio una charla magistral sobre ciencia y fútbol. 😉

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