Diccionario colombiano de urgencia

Hace ya cinco años que llegué a Colombia, y al principio todo era nuevo, extraño, caótico. Pero bueno, al menos “todo el mundo habla español”, me decían. “No, hablan colombiano, que es entendible, pero no es lo mismo”. Después de cinco años, ya no hablo español. Hablo colombiano, y me siento muy cómodo. Me expreso con relativa soltura en los términos más cotidianos, ya no pregunto continuamente a mis amigos (ya puedo decir que tengo amigos) qué es cada cosa y en qué contexto se utilizan. Sigo metiendo la pata, para alegría de mis alumnos que, con risillas socarronas, se ríen de mis deslices sintácticos. Pero a mi me da igual: me gusta el colombiano. Siento que soy parte activa de una sociedad de la que no me gustan muchas cosas, pero me acogió cuando decidimos coger la mochila y venirnos hasta aquí para vivir la aventura.

Les dejo aquí algunas palabras claves para que, cuando vengan a verme, puedan interactuar con gracia con los lugareños:

Estar amañado: Que se siente a gusto en un ambiente nuevo. En cuanto saben que eres extranjero (inmigrante en mi caso) te preguntan si estás amañado en el país, si estás adaptado bien.

-Bacano: algo muy bueno. Pero en Bogotá se usa mucho más el término chévere. Yo la utilizo cada dos nanosegundos. Si algo está chévere, es porque es de verdad merece la pena.

-Irse de rumba/enrumbarse: Salir de fiesta. Yo, a mi edad, ya no me acuerdo de qué es eso. Pero en Bogotá hay buena rumba, por lo que me han dicho. Y no solo se baila salsa, hay muchos bares de rock. Se puede beber de todo, pero el aguardiente es importante y el wisky, en la costa del país, también.  

-Enguayabado: Consecuencias de salir de rumba. Guayabo es resaca. La última que yo tuve fue en 1992, pero aquí tienen un sistema infalible para combatirla, el calentao: sobras de comida del día anterior, recalentadas y degustadas en el desayuno. Suelen llevar fríjoles, carne, arroz y huevo frito, entre otras cosas.

-Mamera: Dícese de algo que te molesta, tanto por ser repetitivo como por ser aburrido. A mí ya me da mamera que me de mamera.

-Tusa: Palabra absolutamente maravillosa para describir el abandono o ruptura amorosa. Cuando tu novio/a te deja, la “tusa” puede durar días, meses o años. Para eso tienes la solución de enrumbarte los fines de semana, aunque hay altas posibilidades de que termines enguayabado.

-Sumercé: Nada de “su merced”, aquí en Bogotá te dicen sumercé para todo. “Buenos días sumercé, ¿cómo amaneció?”. En la Universidad, cuando me piden algo me dicen sumersesito lindo. No creo que haya nada más bonito en esta tierra. Es una manera respetuosa, pero cariñosa, de referirse a uno.

-Parcero (Parce): Compañero, amigo. Es una palabra muy paisa, de la zona de Antioquia, pero también se usa en el resto del país. Yo tampoco me la quito de la boca.

-Ser querido: Dicho de una persona simpática, amable. “Conocí a Ángela, es muy querida”.

-Traga: Enamoramiento. “Estar tragado por alguien”. Yo lo estoy desde hace tiempo, pero eso ya lo saben ustedes.

 

Avísenme si quieren una parte dos de este diccionario. ¡Será por preciosas palabras colombianas!

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