Denostar el feminismo, deporte de moda

feminismo

Desde que tuve conocimiento de causa para estos conceptos, entendí a la primera –seguro que mis padres se afanaron desde siempre en explicarme con palabras y con hechos– que el feminismo es un movimiento social y político que propugna la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, que en absoluto era el antónimo del machismo. Nunca tuve la menor duda de su significado y pensé, ilusa de mí, que este término estaba claro. Sin embargo, hace algún tiempo que me alucina, especialmente por parte de mis semejantes, decir que no son feministas, que ellas luchan por la igualdad y no por la supremacía de la mujer frente al hombre. El machismo se ha encargado muy bien de denostar el feminismo, que parece haberse convertido en una clara amenaza para los y las machistas, entiendo que porque siguen pensando que el hombre debe ser superior, tener más derechos que las mujeres y, por ende, dominarlas y someterlas.

ajedrez-femi
Chistes de la red.

Incluso surgen términos desafortunados, desde mi punto de vista, como ese de feminazi, que equipara a feministas con nazis –tremendo disparate–. No conozco a ninguna feminista que quiera acabar con el sexo masculino ni reducirlo, maltratarlo o, incluso, matarlo. A ninguna. Y si la hay, que en este mundo loco todo es posible, no he tenido la ocasión de conocerla. Entre las excentricidades, tal vez, me hizo hasta gracia ese perfil de Twitter (@anastasiaTB1) que aboga por cambiar las reglas del ajedrez para que el verdadero jaque sea a la reina, en función del poder de esta figura, frente al rey, que pintar pinta poco.

En fin, anécdotas aparte, este 8 de marzo se presenta con unas espantosas cifras de asesinatos machistas: más de 20 mujeres han perdido la vida en lo que va de año, sin contar aquellas cuya relación con su asesino no ha podido acreditarse. Y creo que en este punto es muy importante el lenguaje que utilicemos: son asesinatos y son machistas. Ni violencia de género ni ningún otro eufemismo.

Interesante fue la aportación que ayer hizo al debate el programa El Objetivo de Ana Pastor, en el que cinco mujeres políticas, con cargos de máxima responsabilidad, hablaban sobre qué era para ellas el feminismo (#ObjetivoMujeres). Esta corriente, asociada tradicionalmente a los movimientos de izquierdas, parece que le da urticaria a la derecha, aunque públicamente trate de enmascararlo, puesto que el feminismo es igualdad y pocos argumentos tienen para tumbar esa acepción. Curiosa fue la presentación de Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Cuca Gamarra (PP). Ambas empezaron su intervención de la misma forma: “Si femenismo es luchar por la igualdad, entonces sí soy feminista”, como si todavía fuera necesario explicar el significado del término. Incómodas con la palabra, sin duda, que no debería ser patrimonio solo de la izquierda, sino de todos los partidos políticos, movimientos sociales, colectivos públicos y privados y cualquier ser humano.

Mientras una sola mujer muera a manos de un hombre, mientras siga habiendo brecha salarial entre hombres y mujeres en un mismo puesto, mientras las únicas que deben conciliar su vida familiar y laboral sean las mujeres, mientras el lenguaje siga siendo sexista y mientras sigan existiendo tantos ‘mientras’, no se me ocurre nada mejor que seguir siendo feminista.

 

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