Cuando regresó

legs
http://es-para.blogspot.com.es/2008/08/el-placer-de-dormir-acompaados.html

El la cogió en brazos, ella lo rodeó con sus piernas mientras la llevaba a la habitación. No hacían falta palabras, sus miradas lo decían todo.

Era como una primera vez, aunque no lo era. Habían pasado meses y estaban nerviosos, pero se amaban demasiado para que eso importara. Solo importaba ese momento y ellos dos.

Se besaron con una pasión tierna. Hicieron el amor, pero también follaron como locos, lo querían todo el uno del otro.

El clímax llegó casi sin esperarlo, a la par, él se derramó en su interior y ella se desplomó sobre él, llena, plena, satisfecha, enamorada.

Lo mejor estaba por llegar, él sobre su pecho, ella acariciándole su bonito pelo, ahora sí se contaban lo mucho que se habían echado de menos y lo lento que pasaba el tiempo cuando estaban separados. Se dijeron con palabras todo lo que se habían dicho con la mirada momentos antes.

Aquel sencillo momento era para ellos la felicidad absoluta.

“No te vayas de mi lado” – le dijo ella – “nunca” – respondió él.

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