¿Y qué puedo hacer yo?

Decía mi colega Luis Quevedo en un capítulo de su podcast “El Método” (titulado “Desde el borde del precipicio“) que una de las cosas que han provocado que la derecha esté tan en alza es que la población general se ha sentido desplazada. El populismo barato gana la batalla porque, como grupo humano, parece que no tenemos memoria ni empatía. A la hora de votar, olvidamos para qué sirve realmente la política y los sentimientos pueden más que el intelecto, nos gusta el “absolutismo” con que algunos se venden. Y si las medidas educativas aprobadas a lo largo de varias generaciones machacan nuestra capacidad para desarrollar pensamiento crítico, aún peor.

Las crisis económicas son el caldo de cultivo de resultados como el Brexit, la elección de Donald Trump o la del propio Partido Popular, imputado hasta la extenuación y, pese a ello, rigiendo nuestras vidas y, lo que es peor, sin dar muestras de regeneración o cambio en sus actitudes (véase la defensa de Rita Barberá como ejemplo).

Y cantamos el mea culpa, como si los que vemos venir el peligro de lo que está pasando pudiésemos hacer algo… Dice Luis, en su conversación con Lorenzo Melchor: “Tomamos los valores de la Ilustración y, por el camino, nos olvidamos de para qué eran”.  Es posible. Pero cuando habla en plural olvida que él y yo no estábamos ahí. Habla en plural porque en nuestras cabezas nos vemos como un movimiento social, un movimiento que está fallando en muchas cosas. Y me pregunto qué puedo hacer yo. Qué más puedo hacer.

Para empezar, quedarme. Lo dice él, no yo. Porque tras la elección de Trump  (él, que vive en Nueva York) hubo un “bajón” generalizado. Y pensó en marcharse. Pero al final decidió quedarse y pelear. Yo no me he planteado irme. Ya pasé bastante (empezó todo en el 2010 y ahora no estamos mejor: solo nos hemos acostumbrado). Los recortes se me hacen cada vez más duros. Las medidas más ilógicas. Más insoportables. Más crueles.

Pero aquí estamos, preguntándonos qué podemos hacer para que la humanidad tenga, como dice Luis, “conciencia de especie“.

No puedo articular una estrategia definida para esa lucha. No sé cómo construir esa trinchera. Solo sé que cada día siento esa necesidad y hago lo que puedo. Con la sensación de que no aprendemos y de que todo en la historia es pendular. Eso lo dice Pepe Mújica en esta entrevista de Paty Godoy:, “Nunca ganan los malos, y nunca ganan los buenos. Es un péndulo permanente, y eso se llama construir, con sus contradicciones, civilización”.

Es una pelea permanente. Les recomiendo que la vean entera. Porque no tiene desperdicio. Sobre todo cuando dice que “Los que viajan son gente que lee un par de diarios por día, pertenecen a los sectores por lo menos de clase media, acomodados. Y hay una multitud anónima, la inmensa mayoría del mundo, que a veces no sale de una aldea o no conocen el mar, y ellos son humanidad también. Y pesan. Y a la larga van a pesar cada vez más”.

Va a ser que Luis Quevedo tiene razón: “Tomamos los valores de la Ilustración y, por el camino, nos olvidamos de para qué eran”. Y yo añadiría que olvidamos para quiénes eran.

 

#AltaïrMujica_ENTREVISTA PEPE MUJICA from ALTAÏR on Vimeo.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s