Mis queridos intensos

Escribir tiene mucho de desnudarse emocionalmente. Todo aquel que escribe tiene un estilo, más o menos atractivo, que, quiera o no, dice de esa persona más de lo que quizás esa persona querría dar a conocer. Como lo dice también aquello sobre lo que escribe. Antes, la escritura estaba reservada para unos pocos. Hoy, gracias a las redes sociales, no hace falta ser Baudelaire para marcarse unos versos y que los lean cientos de amigos. Y en esa crónica diaria que es el Facebook o el Instagram, por no hablar de la barra de bar que es Twitter, hay gente para todo.

De entre todos ellos, hay unos que yo denomino ‘los intensos’. Los intensos son aquellos y aquellas que quieren llegar al fondo del yo kantiano en cada palabra, preferiblemente acompañada por una foto que ya quisiera Robert Capa, sin saber que no siempre se puede ser profundo como no siempre se puede estar guapo. Hay días y días. Nadie se levanta cada mañana y resuelve las cosas del amor y la amistad en lo que se hacen las tostadas. Estoy seguro de esto porque yo con el estómago vacío no me sé ni la tabla del tres.

paulo-coelho

Sin ánimo de entrar en polémicas, este exceso de intensidad diaria, esta filosofía de barraquito, me da cosita. Y eso que a pesar de mí mismo, yo también soy profundo cuando me pongo pero, con honrosas excepciones en momentos de flaqueza o fechas señaladas, procuro hacerlo en la intimidad y con quien lo merece. No veo nada de malo en dedicar palabras afectuosas a novias, amigos y familiares cuando la ocasión lo requiera, solo faltaba. No critico las expresiones de afecto a aquellos a quienes queremos, pues es preferible esto al insulto, algo igual de cotidiano. Simplemente me hace gracia encontrarme cada día con una nueva selfi reflexión paulocoelhiana.

También me llama la atención con qué facilidad algunos y algunas encuentran la frase exacta para cada instantánea. Envidio con qué locuacidad expresan un sentimiento, un estado de ánimo, que es algo mucho más difícil que un simple te quiero, aunque no lo parezca. Tampoco sé si los intensos siguen a rajatabla sus propias reflexiones o si solo es de cara a la galería. Si fuera por Facebook, se debería declrar el estado de felicidad en la sociedad, cosa improbable y poco creíble.

Con todo, lo más extraño es comprobar que estos seres en la vida real no se expresan así, al menos no conmigo. Ninguno de mis queridos intensos ha llegado un día y me ha dicho: “Fernando, toma tus propias decisiones, no dejes que nadie guíe tus pasos, marca tu propio camino”. Y menos mal, porque a mí la intensidad no me sube hasta el tercer Arehucas.

 

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