Siempre[en]medio al desnudo (X): Paushada o cómo ser feliz siendo tú misma

A Paushada solo hay que verle la cara, por ejemplo la de esta foto, y saber que ella es una mujer de principios. Sí, me dirán que apenas se le ve, pero bueno, en la vida no todo tiene que ser blanco o negro, los matices, como suele decirse, no tienen por qué ser tan nítidos. Yo me quedo con la esencia de esa taza de café y esos rasgos adivinados que transmiten una paz…

La conocí hace más de 15 años deambulando los pasillos de una institución sobre la que informábamos y desde el principio me sentí como si nos conociéramos desde niñas, como si hubiéramos jugado al escondite, a los bailes, a cantar… En Paushada coinciden de una forma muy natural la seriedad con un encaje perfecto de la broma, pero sobre todo tiene una enorme capacidad para ser feliz a pesar de los obstáculos que uno tiene que saltar en la vida.

El otro día, cuando trataba de convencerla para que superara ese pudor que tenemos muchos a hablar de nosotros mismos, me contó algunas cosas que certifican esa capacidad suya a la adaptación constante.

IMG_20160516_170327-2

Una de las más destacadas lecciones que he aprendido a lo largo de los varios decenios que tengo es que siempre, siempre, se puede cambiar de rumbo y disfrutar y ser feliz con un camino que nada tiene que ver con el anterior.

Ella, como el grupo de amigos del que formamos parte gracias a compartir profesión, el periodismo lo lleva en el ADN.

Soy periodista y me temo que es una condición que ni queriendo puedo quitarme de encima, o sea que he asumido que moriré siéndolo y por eso este blog me permite superar el mono que supone no estar en la profesión activa, profesión que me ha dado muchas satisfacciones y casi la misma cantidad de malos ratos, seamos sinceros.
Pero siempre he creído que esos malos ratos de los que ella habla son los que han activado su instinto, y muy bien, por cierto, para descubrir otra de sus pasiones: enseñarnos a ser saludables, que se dice pronto pero, aceptémoslo, no lo es, en parte por esta estúpida y frenética vida que llevamos y que nos nubla qué es realmente lo importante. . Ella lo cuenta mejor, lean, lean…
Hete aquí que en una de mis crisis vitales descubrí que trabajar de cara al otro me daba tantas satisfacciones como hacerlo parapetada tras un ordenador y en ello ando, además de disfrutar cada vez que me es posible de un café, ¡bendito café! y del hoy, sin pensar en el mañana sino lo estrictamente necesario.
Yo me quedo con la suerte de tenerla gracias a ese cromosoma periodístico que compartimos y que nos ha ayudado a encontrar nuestro hueco en cada momento. Y, como ella dice, aunque esta profesión le ha dado muchos malos ratos, el simple hecho de que nos haya permitido encontrarnos y crecer es ya más que suficiente.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s