El timón y el espejo

Conduce uno su existencia timoneándola como mejor considera y puede. Es posible que ocurra entonces que, mientras te estás afeitando cuidadosamente bajo el ángulo del maxilar inferior, alguien abra la puerta y te diga que acaba de ocurrir un atentado en tal ciudad; que estés atento al discurrir del tráfico mientras haces un stop, cuando anuncie la voz de la radio un acuerdo de 6.000 millones de euros para obligar a darse la vuelta a no sé cuántos semejantes apenas crucen tal frontera trazada sobre un mapa.

Y entonces es posible que te indignes, maldigas a nuestros dirigentes o conductores de hombres, arguyas que hemos fracasado como sociedad y como individuos, plañas contra decisiones que ponen en entredicho la sonrisa de los más débiles… Sí. Pero evitas verte ante el espejo. Si lo haces, tal vez no tengas la valentía de reconocer que alguien te hace el trabajo sucio, alguien nos permite seguir huyendo hacia adelante en nuestro mundo cómodo y contradictorio. Y, ganador por incomparecencia de rival, te concentras entonces en seguir timoneando tu existencia como mejor consideras y puedes.


Photo credit: dolbinator1000 via Foter.com / CC BY
Anuncios

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s