¿Unos premios politizados?

El pasado domingo se entregaron los premios de la Academia de cine de Hollywood, los famosos premios Oscar. Esta vez no me interesa hablar de si los ganadores fueron justos ganadores o no, ni de los vestidos o las joyas de las estrellas, ni del Oscar -muy merecido por otra parte- de Leonardo Di Caprio. Hablaré de cuando la política se mete en un evento cultural.

Hay quien piensa que no se debe politizar la cultura; yo soy de la opinión de que todo en nuestro día a día guarda relación con la política. La política entendida (tal y como nos dice la Wikipedia) como la “rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva”. Así que sí: hay política en la cultura. Cualquier obra cultural, así tenga una mínima profundidad o aspiración (artística o social), tiene contenido político. Y la gala de entrega de los Oscars del pasado domingo tuvo mucho de política.

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Autor: BDS2006 (CC BY-SA 3.0)

Tuvieron contenido político los chistes de Chris Rock sobre el racismo de Hollywood. Tienen contenido político los guiones ganadores de la noche: Spotlight (sobre la necesariedad del buen periodismo de investigación en las sociedades democráticas) y The Big Short (sobre los hijos de p***a que nos llevaron a la crisis económica mundial del 2008). Tuvo contenido político la canción interpretada por Lady Gaga, sobre las mujeres víctimas de abusos y violación, y el discurso del vicepresidente Joe Biden sobre el mismo tema. También tuvo política el discurso de la presidenta de la Academia o los discursos de agradecimiento de algunos de los ganadores de la noche (especialmente el de Di Caprio). Y tienen contenido político muchas de las películas nominadas, incluso Mad Max: Fury road con su furibundo mensaje feminista.

Si embargo, duele mucho comparar este contenido político de los Oscars con el que solemos ver en la gala de los premios patrios, los Goya. En España es difícil encontrar entre las nominadas películas con contenido político, aunque poco a poco parece que eso va cambiando: ahí están obras como B, la película, de David Ilundain, o Un Día Perfecto, de Fernando León de Aranoa. Y el contenido político de la gala se limita a abuchear a los políticos que asisten a la misma y protestar contra la subida de impuestos o la piratería.

Esa, creo, es la diferencia entre entender la política como forma de “resolver los problemas que plantea la convivencia colectiva” y verse a uno mismo como actor importante de la vida política de su país o como manera de mantener prebendas, leyes hechas a medida y subvenciones del gobierno de turno y creer que la política es algo que corresponde a los políticos y que no va con uno. Esto también debe formar parte de esa “Marca España” que nos intentan vender. Yo, en este caso, me quedo con los Oscars y con la responsabilidad política de los yanquis.

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