Procrastinar o “El arte de perder el tiempo”

Últimamente mi vida es bastante monótona y un poco aburrida, me limito a: biblioteca, casa, biblioteca, casa, “kit kat”, casa, biblioteca… Durante este tiempo que a mí me está pareciendo una eternidad (y que en realidad no ha sido tanto), me he dado cuenta de que, a pesar de todo lo que tengo que estudiar y avanzar y el poco tiempo que me queda para “el examen”, no hago más que boicotearme una y otra vez.

Para empezar, en mi cabeza, mientras estudio, suena música, paso de una canción a otra sin darme cuenta, incluso inventándome las letras… es muy difícil concentrarse de esa manera. Después tiendo a observar y analizar a las personas que están en la biblioteca. En concreto me preocupa un tipo con pinta de guiri que está allí todos los días a todas horas con un portátil y con gafas de sol puestas, sea la hora que sea. He llegado a pensar incluso que puede ser un psicópata, no se sabe a dónde mira con esas gafas, por supuesto que no me siento ni cerca.

Cuando ya me he cansado de mirar a mi alrededor digo: “¡Ay!, voy a aprovechar y conectarme un momentito a la wifi de la biblio, así veo el Facebook y desconecto de tanto estudio”; cuando me vengo a dar cuenta, me he pasado casi una hora entretenida en algo que no debía y con un gran sentimiento de culpa en mi interior. Y del móvil mejor no hablar, me sorprende la cantidad de veces que soy capaz de mirarlo en menos de nada, aproximadamente infinito elevado a la enésima potencia, no soy capaz de estar una hora sin mirarlo, ¡ni guardándolo en la mochila!, es una especie de adicción (quitemos especie, es una adicción).

Todo esto y muchas más cosas me suceden mientras estoy en la biblioteca, “estudiando”. Lo curioso fue que el domingo me encontré con un antiguo profesor de informática y me extrañó verlo allí, precisamente un domingo. Me contó que tenía trabajo que hacer y que no quería quedarse en casa porque si no se iba a dedicar a procrastinar. Yo, ignorante de mí, le pregunté el significado de la palabreja, me sonó incluso a perversión sexual y me preparé para cualquier tipo de respuesta… pero no, me dijo que era posponer con cualquier otra tarea lo que realmente tenías que hacer…y me dije: “¡Esto es lo que me pasa a mí!, ¡cualquier excusa es buena!”.

En referencia a esto, me habló de una especie de herramienta que solían instalar los informáticos (supongo que no todos y que no solo informáticos) en sus ordenadores y que les decía en qué habían empleado el tiempo en los mismos, por ejemplo: cuarenta minutos en Facebook, veinte minutos en Outlook, una hora en Spotify… con lo que al final te venías a dar cuenta de que sólo habías trabajado media hora de las cuatro que te habías pegado delante de la pantalla.

Todo esto me hizo mucha gracia y enseguida me imaginé con esa misma herramienta en el cerebro, contando las horas que dedicamos a cada cosa, ¿se lo imaginan?, podríamos ver cuan productivos somos, no habrían excusas. Yo tengo claro que ahora mismo me asustaría, pero reconozco que me gusta procrastinar. ¿Y tú, cuanto procrastinas? (De verdad que me sigue sonando a algo sexual… demasiada biblioteca).

facebook-procrastinar
http://www.emezeta.com
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