8 de febrero

Asturias, 17:25

Descansaba, se dedicaba tiempo. Pensaba en el largo viaje y en la ilusión de sus suegros por conocer al niño. ‘Qué pena estar tan lejos de la gente que le quiere. Al menos podrán disfrutar de estos días juntos, lo están aprovechando a tope’. Pensamientos inconexos que la invadían en el letargo de la siesta.

Tenerife, 17:25

‘Tengo que descansar, un sueñecito reparador para afrontar la noche. Total, todo está preparado, tenía tantas ganas de salir que lo dejé listo desde hace días, así que ahora a relajarme un rato hasta la hora de quedar’ Todo su cuerpo sonreía por dentro, no andaba dando saltitos y pasos de baile porque le parecía demasiado, sus hijos le dirían que estaba motivada, una carcajada sonó en su cabeza.

Turquía, 17:25

‘Intenta dormir, cierra los ojos y desconecta. Intenta olvidar, olvida por un rato… ¡Joder! Ojalá fuera fácil, si pudiera apagar la mente… El niño descansa, gracias a dios, pobrecito mío’. Aprieta a su hijo con

Foto: Fernando García https://www.flickr.com/photos/stroglofilms
Foto: Fernando García
https://www.flickr.com/photos/stroglofilms

todas sus fuerzas, no quiere ni imaginar qué habría sido de él si su niño se hubiera perdido en el mar con los otros pequeños. Intenta descansar pero no lo consigue, no puede quitar de su cabeza la imagen de toda esa gente, los niños, el mar, el horror

Asturias, 19:00

Su mano derecha convulsionaba, incapaz de pararla intentaba apoyarla en su pierna, pero ésta también  se movía. Todo su cuerpo temblaba. ‘¡Un accidente! ¿Qué accidente? Nadie me dice nada, me llevan al hospital pero no me responden. ¿Tranquila? ¿Cómo voy a estar tranquila? ¿Y mi niño? ¿Está bien verdad? Mi marido y mi suegro fueron a dar un paseo con él, por dios, díganme que está bien’. Pero es imposible articular palabra.

Tenerife, 20:30

Niños colocados, cena encaminada, música perfecta -esa lista del Spoty es la bomba- ¿una copita de vino? Una duchita y me bajo a cenar. ¡¡Esta noche promete!!

Costa turca, 20:30

‘Dicen que nos llevan a un campamento y que somos más de 260.000. ¿Qué clase de campamento puede ser ese? ¿Cómo pueden alojar a cientos de miles de personas? Y, ¿cuál será el siguiente paso? No podemos estar ahí metidos para siempre. Sólo espero que no nos manden de vuelta a casa. El mar era el horror, pero allí no podemos regresar, aquello es el infierno. El infierno’.

Asturias, 21:00

‘¿Esto es el dolor? Es la pena más profunda y desgarradora, es un zarpazo en el corazón mientras tiran hacia afuera y me lo arrancan. No te puedo mirar a la cara, intento pensar que fue un accidente, pero… ¡¡¡Joder dicen que te avisaron!!! ¿Cómo se te ocurrió? El mar era un demonio, ¿es que no lo viste? ¿No lo pensaste? ¡¡Mi niño!! Dios, ¡¡mi niño!!’. No era capaz de enfrentarse a su mirada, era un guiñapo invadido por la angustia, le daba lástima, pero no podía tocarle, ni consolarle. Jamás olvidaría que él lo había llevado hasta la muerte.

Turquía, 23:00

‘Por lo menos 260.000, al menos así abultamos. Él parece estar bien, es como si hubiera olvidado lo que acabamos de vivir, sonríe y está tranquilo. Qué bien que comió algo. ¿De verdad será capaz de olvidar? Ojalá’. Apoyó la cabeza en la almohada y se quedó mirándolo, a él y a todos los niños que jugaban junto a su cama. Al menos lo que suena no son bombas, esperar, sólo le queda eso…

Tenerife, 24:00

Baile en la calle, de noche, baile en la calle de día…

Qué suerte de azar hace que estemos aquí y no allí…

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