Nosotros, los buenos

No sé si estoy tomándome demasiado a pecho este blog. Al menos el título del mismo. Y es que paso mucho tiempo dándole vueltas a todo lo de en medio. En concreto, lo de en medio del pecho. Del mío. En ese lugar impreciso entre el corazón, los pulmones y la boca del estómago, donde se construyen las fatiguitas.

Debe ser el cambio de año, que te recuerda con números grandes lo viejo que te haces y que además está lleno de rituales y rutinas, lo que me ha hecho volver a preguntarme una y otra y otra y otra vez, si estoy donde debo, cuando debo, haciendo lo que debo y a la hora en que debería estar hecho. Y de vez en cuando uno, al menos este uno, también se contesta. De vez en cuando se abre una grieta en una nube pesada y barrigona y un halo de luz te abofetea con esquirlas de verdad. Todo ese deber esquivo, en forma de familia, carrera, hitos a conseguir y tiempo perdido se desvanece con un PLOP. No hay deber. Nunca lo ha habido. La imagen cansina y plomiza, todo lo que estructura tus prisas, deja ver su verdadera naturaleza: la nada.

Y la verdad, aunque solo sean esquirlas, es una hijaputa. El PLOP liberador deja paso al vacío. No hay esquemas marcados. Bueno, vale, tampoco hay prisas, pero el andamio que creías que organizaba tu ascenso ha desaparecido y estás ahí, sólo solo.

Así que lo entiendo. Tengo que entenderlo. Que ante semejante panorama, ante la inexistencia del andamio, del soporte, te lo tengas que inventar. Que la angustia te pueda y necesites una ilusión consoladora. Y que no solo sea una ilusión, sino que a partir de ella construyas una realidad sólida, tan tranquilizadora que solo pueda ser real. Y que te instales ahí y respires hondo y pienses tan fuerte que eres feliz que te olvides que toda esa mierda no existe, que es tu ansiedad escapando.

Tengo que entenderlo así, porque, si no, no me cabe en la cabeza (ni en medio del pecho) lo que pasa en Dinamarca. Gente buena poniéndole alambradas al miedo (de otros). Gente civilizada anteponiendo su bienestar a la angustia (de otros). Gente sana cuidando sus euros más que la vida (de otros). Gente inteligente poniéndole puertas al campo, diferenciando Nosotros de Los Otros. Nosotros, los buenos. Los Otros, ya se verá.

Si no es el miedo, no entiendo lo que pasa en Dinamarca. Bueno, en Dinamarca y aquí en mi pecho. Cada día.

alambradaJOSEANTONIOCASARES
Foto: José Antonio Casares
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