La mayoría silenciosa

la resignacion es un suicidio cotidianoConfieso que no lo entiendo. Cada día encuentro más casos y cada vez me resulta más difícil comprenderlo ¿Qué puede llevar a una persona a elegir la renuncia a su desarrollo individual y profesional a cambio de criar niños? Eso, las que tienen niños como excusa, que hay otras personas que ni siquiera para eso. Conste, para los más susceptibles, que no me refiero a quienes la vida niega una y otra vez una oportunidad, que los hay, sino a aquéllos que dejan pasar los trenes instalados en la cómoda resignación como zona de confort.

Debe ser la edad. Antes me resultaba más fácil asumir que simplemente es otra forma de ver la vida. Que no es mejor ni peor que la mía. Sólo distinta. Ahora, sinceramente, me cuesta respetar su criterio. El de los que renuncian y, más aún, el de quienes les ayudan a hacerlo. Especialmente rechazo a las parejas que compadecen y justifican a estas personas, en vez de motivarlas y empujarlas para que actúen y cambien sus limitados destinos ¿Será que el egoísmo es el origen de una falsa compasión por conveniencia?

Mi madre lo hizo, como tantas otras madres de la época. Renunció creyendo en un cuento y unas extendidas costumbres sociales de las que pronto se desengañó. Se resignó ante un contexto y unas costumbres que hoy han cambiado.

Ella me inculcó desde el primer biberón que yo no debía seguir sus pasos. Creo que ésa fue su mayor lucha y su mayor victoria vital.

Me grabó a fuego que siempre defendiera mi independencia económica y sentimental. Me hizo entender que sólo así, lograría un amor sincero y una familia en la que la admiración recíproca entre todos sus miembros prevaleciera sobre la compasión del “fuerte” ante la dependencia del “débil”.

El camino fácil, es no moverse. Resignarse. Aceptar que la vida es criar niños o esperar en el sofá a que algo suceda. Lo fácil es dejarse caer en la cómoda autocomplacencia y la resignación, más aún si están alimentadas por la malentendida compasión de los más cercanos.

Tener familia y desarrollar una carrera profesional satisfactoria es compatible. Fácil, no. Pero sí es posible. Exige un esfuerzo extra relevante, que no todas las personas están dispuestas a dar. Pero se puede y, desde mi punto de vista, se debe.

Estoy cansada de escuchar cómo mujeres y hombres justifican en la crianza de sus descendientes u otras excusas similares su propia autolimitación individual, su carencia de empuje e iniciativa.

Valoro cada día más a los valientes, a los que no se resignan, a los que cada día se levantan y dan prioridad a nutrir la individualidad propia, haciendo que sea compatible con una vida plena en familia. En la que todos sus integrantes, ante todo, sean individuos.

Somos muchos. Una inmensa mayoría pero muy silenciosa.

Y tú, ¿eres parte de ella?

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6 comentarios

  1. “¿Qué puede llevar a una persona a elegir la renuncia a su desarrollo individual y profesional a cambio de criar niños?” Pienso que la decisión de la dedicación prioritaria a crianza de niñ@s no es necesariamente significa una renuncia al desarrollo individual; es más probable que sí signifique una renuncia al desarrollo profesional, pero no individual. Criar, educar implica necesariamente una relación de aprendizaje en ambas partes, y de alguna manera, podemos implicar así un proceso de desarrollo individual de quien cría y es criado.

    • Hola Ibett. Gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo. La crianza aporta experiencias enriquecedoras (tengo dos menudos y aprendemos y experimentamos juntos en familia cada día). Lo que no entiendo es la dedicación exclusiva a esta faceta y mucho menos a quien lo justifica y aplaude. Me parece una autolimitación innecesaria que impide nutrir otros aspectos de un individuo (mujer u hombre). Creo que todo es compatible y no me refiero sólo a trabajar, también al estudio, al cuidado de uno mismo y otras muchas cosas. Pero éste aspecto de la maternidad y la paternidad es sólo uno de los elementos a los que aludo en el post, que en realidad, es una reflexión bastante más amplia sobre una forma de ser que no va conmigo, y que cada día entiendo menos. No pretendo que otras personas vean estos temas como yo, pero sí despertar la reflexión sobre ello.
      De nuevo, gracias

  2. Me gusta lo que dices y cómo lo dices, pero no lo comparto. Una cosa es dedicarse a criar niños, o patatas, o especímenes biológicos en una placa de Petri en la Estación Espacial, otra el desarrollo profesional, y otra el desarrollo individual. Para mí son tan válidas unas como otras, como cualquier combinación entre ellas. Todas son compatibles y no excluyentes entre sí. A los 25 años conseguí un trabajo “normalito” que nos permite vivir sin ahogos. Tomamos una decisión. Mi mujer se ha dedicado desde entonces a “sus labores” y a todo lo que ha querido y podido, sin desarrollo profesional, pero con todo su desarrollo individual. Yo sigo con el mismo trabajo, mi carrera profesional no ha evolucionado (ni lo he querido ni lo he necesitado), pero sí lo ha hecho mi desarrollo individual. No sé si la felicidad completa existe, pero nosotros somos felices. No creo que nuestros problemas, que también los hay, tengan nada que ver con nuestros destinos limitados. Afortunadamente, hay, por ejemplo, médicos por vocación, y abogados, y estoy seguro de que también hay, por ejemplo, barrenderos (con todos mis respetos para ellos) vocacionales muy felices.

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