Madres pediatras

La maternidad te conduce a grandes hallazgos. Entre ellos, el primero y más flipante para mí ha sido saber que se puede vivir sin dormir apenas. Sí, señoras y señores, otra cosa es la cara que puedas tener cuando salgas a la calle y si, del susto, el vecino se precipita por las escaleras al verte en el rellano.peditra

El segundo, y que inspira este post, es comprobar que aunque muchas madres se dediquen profesionalmente a otra cosa o ya estén jubiladas, la mayoría de ellas sabe más que los pediatras sin haber estudiado medicina (eso creen ellas). Qué suerte tienen, ¿verdad? Lo que se ahorraría el sistema de salud pública si dejara actuar con mayor libertad a estas mujeres.

Mi madre, por ejemplo, te asesora gratuitamente sin que tú se lo pidas. Además, tengo la suerte de que antes de pediatra ha sido ginecóloga, psicóloga, pedagoga… Lo de la enseñanza, su verdadera profesión, yo creo que en realidad era un hobby.

-Prince (esa soy yo), la niña está estreñida, no pueden pasar más días sin que haga caca.

-Mamá, la pediatra (la de verdad) me dijo que en lactantes es normal que pasen tantos días hasta que su propio organismo se regule; que si al quinto día no la hace que le ponga un supositorio de glicerina y que ya regulará ella sola.

-Muy bien, pero si la niña está estreñida hay que buscar una solución.

-Sí, ma, vamos a hacer caso a los profesionales, yo me fío de mi pediatra (la de verdad).

-Claro que sí, hija, pero ya lleva dos días sin hacer caca; vamos a ponerle el supositorio.

Y así con cualquier asunto relacionado con los bebés, desde por qué tiene más legañas que ayer hasta movilizar casi a la ambulancia si el último estornudo ha sido más fuerte de lo habitual. Si te descuidas, incluso, le planta el lazo rojo en la cabeza en el segundo en que tú vas al baño. Al final, cuentan los experimentados, los esquemas que hoy critico se repiten cuando esa labor de abuela te toca a ti. Cruzo los dedos para no verme a escondidas de la madre cambiándole la ropa a la niña porque no me pegue el pantalón con la camiseta.

 

 

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4 comentarios

  1. ¿Y la suegra? ¿Y la hermana de la, suegra? ¿Y el termómetro con vaselina? ¿Y el rabito de perejil en aceite de oliva como si tu hija fuera un asado a punto de entrar en el horno? Aquí se cumplen todas las tradiciones, como tiene que ser cuando se quiere de verdad.

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