Colectivos en el olvido

correr correrAllá por marzo, diferentes circunstancias profesionales me llevaron a suspender por unos meses mis incursiones blogueras. Seis meses después retomo este vicio, con algo de empacho de yogourt griego y de convocatorias electorales en las que el orden o desorden mundial estaba en juego, según nos vendieron.

Tanto miedo, tanta ruido y tanta vuelta para estar en el mismo sitio.

Tanto político y tan poca política.

Tanta pobreza y demasiada intolerancia, odio y guerra.

Sentada frente al televisor vi como “Los Refugiados” dejó de ser el título de una serie con guapos actores coproducida entre varios países europeos para convertirse en el drama diario protagonizado por personas reales de mirada valiente para los que los países europeos no terminan de coproducir una respuesta elocuente.

Ellos aparecieron y otros desaparecieron. La novedad provoca que los problemas ya conocidos, ya sabidos y asumidos, vayan quedando en el olvido. Decae la atención sobre ellos, porque son sólo más de lo mismo: víctimas de malos tratos, personas con síndrome de Down, autistas, personas con discapacidad auditiva, visual…

La novedad nos absorbe hasta que deja de ser nueva y es otra más novedosa la que ocupa su lugar. Así padecemos el ir y venir de la noticia en la prensa, la radio y la televisión. Un ir y venir ahora más agudo con las redes sociales y un mundo digital tan efímero que renueva su contenido decenas de veces por segundo con tan sólo 140 nuevos caracteres.

La atención se descentra, no se concentra en la era multimedia.

Con impotencia, las personas que luchan por alguna causa desde hace años y persisten en su batalla trabajando día a día con colectivos con necesidades especiales, necesidades que persisten y que no son nuevas, padecen el olvido al que los medios de comunicación condenan a todo aquello que ya es habitual. Han perdido la novedad.

Hay tanto que contar. Tanto sufrimiento nuevo por destapar. Ya no tiene cabida en los espacios informativos de actualidad, la atención de la desigualdad constante, el empeño, la persistencia, la continuidad del esfuerzo.

Si quieres ocupar páginas de periódicos, si quieres garantizarte un buen número de impactos, mejor improvisa a golpe de titular y abandona rápido la causa defendida en busca de otro nuevo sufrimiento que te mantenga en la cresta de la ola pública.

Correr, correr y correr, siempre al máximo, aunque no sepamos adónde vamos.

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Un comentario

  1. Qué bueno volver a leerte,cuanta razón tienes,todo es un sin sentido que irremediablemente nos atrapa.
    Lo mejor que se puede hacer con la política es no hablar de ella,da igual lo que pensemos,está todo estudiado y las cartas están marcadas.
    Saludos.

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