El Sí de las mayorías, el no del impostor

Enric Marco fue presidente de la Amical de Mathausen, con sede de Barcelona. Lo fue porque había estado en un campo de concentración nazi y reivindicó en las épocas de auge de la memoria histórica en España la presencia de las víctimas de nuestro país en el horror de aquellos lugares. El problema es que Marco nunca padeció esa mala suerte, sino que recaló en Alemania como trabajador voluntario del régimen de Franco y allí pasó algunos meses en la cárcel, por un supuesto delito de traición del que salió inocente. En el libro El impostorel escritor Javier Cercas relata la historia de este hombre que vivió los horrores de la Guerra Civil Española, la posguerra y una Guerra Mundial y que, pese a los ingredientes que ya presienten una vida impresionante, decide inventarse otra existencia que lo saque del enjambre de la mayoría que dice “sí” para sobrevivir. Pero Cercas no juzga, dice que sólo intenta entender y, de hecho, se convierte en un protagonista más de la novela al contar al lector las dudas que le asaltaron al decidir escribir el libro. El escritor recaba toda la información que puede, tanto en España como en Alemania, de la vida de Enric Marco y, entre textos, conversaciones y fotografías, más de ochenta horas de las grabaciones de Santiago Fillol y Lucas Vermal, creadores del documental Ich Bin Marco, que recoge la experiencia del viaje que realizó Marco a Alemania dos años después de que el historiador Benito Bermejo destapara el fraude del presidente de la Amical que nunca había sido víctima de un campo de concentración. Cercas va más allá y trata de dilucidar qué hay de ficción y de realidad en cada uno de sus datos biográficos, porque Marco se declaró luchador incansable contra el franquismo y llegó a ser presidente de la CNT de Cataluña y del resto del país.  Para Cercas, con la llegada de la democracia, Marco no soportó la idea de haber pertenecido a la mayoría y quiso inventarse una existencia de héroe. Me pregunto si muchos de nosotros, en la misma situación, con la vergüenza de los muertos que sí fueron capaces de decir que no, enterrados en tumbas sin nombre, no hubiéramos decidido hacer lo mismo. Sobrevivir siempre parece tener un precio.

A Enric Marco no le ha gustado el libro, lo que era previsible, tal como cuenta en esta amplia entrevista en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER.

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