¡Zumoterapia!

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Ayer asistí a un curso de cocina poco común: un taller de batidos y jugos verdes. Me pareció muy interesante y bien conducido, por Tania Martín. ¡Y sorprendente! Me gustaría compartir al menos parte de lo que aprendí y así poner mi granito de arena para que todos llevemos una vida más saludable. El objetivo que les propongo es ir incorporando a nuestra dieta estas bebidas, tan sencillas de preparar y tan poderosas.

Este tipo de zumos se elaboran con frutas y verduras y también pueden usarse especias, semillas, raíces o extractos de “superalimentos”. Un solo vaso nos proporcionará un elevado porcentaje de los nutrientes (vitaminas, minerales, oligoelementos, aminoácidos…) que necesitamos diariamente. Pueden prepararse en una licuadora (jugo o zumo) o en una batidora (es a lo que en este contexto se le llama batido, porque la leche de origen animal nunca se utiliza). Lo óptimo es elegir tres o cuatro ingredientes y que entre ellos haya al menos una hoja verde (espinaca, lechuga, hinojo, cilantro, acelgas, rúcula, etc.) a la que añadir algunas frutas u hortalizas. Es aconsejable utilizar productos frescos y de temporada, para garantizar un sabor más intenso y el mayor aporte de nutrientes. Durante el curso probamos seis recetas muy diferentes. Me sorprendió comprobar que saben mucho mejor de lo que uno podría esperar. Copio al final del artículo dos de ellas, para que puedan hacerse una idea más clara de cómo son y para animarles a probarlas.

Las bebidas verdes deben tomarse de manera aislada, en ayunas o 30 minutos como mínimo antes de una comida. El mejor momento para consumirlas es la primera mitad del día (pero nuestro cuerpo necesita líquidos constantemente y las hay también muy apropiadas para la tarde o incluso la noche). En función de la combinación seleccionada podremos obtener una mezcla con un efecto depurativo, calmante, antioxidante, regenerador o vigorizante. Debemos adaptarla por tanto a la planificación de esa jornada o a cómo ha ido la marcha del día.

La recomendación es ir poco a poco empleando menos frutas y más verduras, ir reduciendo la ingesta de azúcares. Abusamos de ellos, pero conforme los vayamos descartando, el cuerpo nos pedirá menos dulce. Como nos comentó Tania, no se trata -como solemos pensar- de eliminar drásticamente alimentos que nos apetecen, sino de ir introduciendo paulatinamente hábitos alimenticios sanos. Nuestro cuerpo y nuestra mente reaccionarán y empezarán a hacer demandas cada vez más equilibradas. No olvidemos que la dieta es un pilar básico de nuestra salud. Como también lo son el ejercicio físico, el descanso y, sobretodo y probablemente a lo que menos atención le prestamos, el bienestar emocional. Por cierto, para esto último también funciona la táctica de ir metiendo todo lo bueno que podamos y lo malo irá desapareciendo. 😉

¡Cuídense!

MACEDONIA MELOSA
(antioxidante, digestivo, relajante, belleza piel y cabello)
– 1 taza espinacas.
– 1/2 taza papaya.
– 5 hojas de hierbabuena.
– 50 ml. infusión de vainilla (fría).
– 3-4 fresas.
– 1/2 cc. zumo de limón.

GREEN IPANEMA
(remineralizante, estimulante metabólico, depurativo, antiséptico, veraniego…)
– 1 taza de piña natural.
– 100 ml. leche de coco pura.
– 1 cc. espirulina en polvo (alga de agua dulce).
– 1/2 cc. sirope de arce.
– 1/2 cc. cardamomo verde en polvo.

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